GIRLS – FATHER, SON, HOLY GHOST

GIRLS - FATHER, SON, HOLY GHOSTSeñoras y señores, esto se venía venir. Si tras el éxito abrumador de Album algunos sólo vieron en los chicos de Girls la perfecta carne de hype condimentada con las historias tremebundas que pululan en torno a la infancia de Chris Owens, lo cierto es que la calidad de aquel primer disco que manufacturaron en 2009 y su continuación con el EP Broken Dreams Club nos hicieron dudar de que estos chicos sólo fueran flor de un día. Y menos mal que Vomit, el single de presentación de su nuevo trabajo, nos hizo darnos cuenta de que estábamos en lo cierto. De lo contrario, el batacazo habría sido sonado si nos hubiéramos despertado un día sabiendo que Girls eran una banda que iba a pasar con la gloria de un debut fantástico y la pena de la incapacidad para seguir ofreciendo buen material. Pero no. Chris Owens y Chet “JR” White han jugado sus cartas y nos ofrecen un paquete de once joyas en su nuevo CD, Father, Son, Holy Ghost.

 

Ojo que, aunque es un discazo impresionante, este LP está hecho a base de baladones, de estos tiernos, melosones, que hacen que a uno se le llenen los ojos de lagrimillas. No hay más que escuchar How Can I Say I Love You o My Ma (con un par, Owens está implorando por el amor de su mamá y a ver quién es el guapo que dice que no se le ponen los pelos de punta) para sentir que el corazón se nos derrite lentamente. Por supuesto que siguen manteniendo su rock de tintes surf, aunque esta vez con una bajada considerable de revoluciones y ciertos toques folk, como se vislumbran en Magic, o con ligeras concesiones al rock progresivo, al estilo de Forgiveness.

 

Es bastante curioso el hecho de que Girls sean capaces de desnudar sus sentimientos de la manera que lo hacen. Rozan lo cursi y empalagoso, y muchas veces se meten hasta las rodillas en las letras más moñas que te puedas imaginar. Pero eso también se convierte en una marca de la casa: que no parece importarles en absoluto lo que piensen los demás. Y se agradece, porque a pesar de que sus canciones puedan hacerles quedar en ridículo, se nota que creen en lo que cantan, porque es lo que sufren en sus propias carnes y tienen todo el derecho del mundo a gritarlo a los cuatro vientos y defenderlo parapetados tras sus guitarras. Porque no están mintiendo a nadie ni están adquiriendo una pose estudiada de almas en pena en busca de mimitos, sino que realmente son así. Y que si se te echan a llorar rasgando las cuerdas de su guitarra no te va a sorprender. Porque son transmisores de sentimientos puros y duros, sin más.

 

Claro, que no todo el monte es orégano, ni este disco es perfecto, y si de algo peca Father, Son, Holy Ghost es de faltarle la frescura y la simpatía que desprendía su debut (a pesar de que también lloraban por las esquinas pidiendo amor cual quinceañeros acneicos). Los únicos momentos que guardan mayores paralelismos con sus primeras canciones son Die, un tema rock prácticamente instrumental que mezcla lo mejor de los enormes Morning Lights y Hellhole Ratrace, o Honey Bunny, que sí que tiene la vitalidad que nos enganchó de Lust for Life (aunque ya nos gustaría poder decir que en este larga duración hay una letra tan pegadiza como el “I wish I had a boyfriend, I was a I had a loving man in my life…”)

 

Y ahora, si me disculpan, me voy a ver si me pasan estos escalofríos de gusto que me recorren la espalda después de hablarles de la joya que han creado Girls. O bueno, qué narices, voy a darle al play una vez más. Que sensaciones como las que es capaz de despertar este disco, pocos las consiguen, y no están los tiempos como para desaprovechar grandes momentos.

 

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 8,5 / 10

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