Foo Fighters – Concrete And Gold

Nuestra puntuación

7

8

Tras la caída de Nirvana la fama que invadió a Dave Grohl no le hizo conformarse y vivir de las rentas, sino que decidió fundar una nueva banda. Esta opción tan acertada por parte del batería es digna de reseñar, pues su innegable talento no deja de plasmarse en cada nuevo trabajo de los Foo Fighters. Los mejores temas de la banda siempre suenan como él quiere y no podría ser menos en su último trabajo, Concrete And Gold. Han pasado más de veinte años, tras casi una decena de álbumes el líder de la banda parece tener la fórmula mágica cogida por los cuernos y consigue crear temas sin que el ritmo del grupo y su línea musical decaigan.

Aun así, este álbum rompe lo que comenzaron sus dos predecesores y deja las iniciativas conceptuales de lado, siendo así, un disco más asequible para el público. Bajo la producción de Greg Kurstin suena al rock típico de la banda, pero con influencias de las décadas de los ’60 y ’70. Sus temáticas rondan el amor, narraciones de cuentos, así como preguntas existenciales y política entre melodías potentes de voz y guitarra.

Antes de entrar en materia y comentar algunas de sus pistas, cabe destacar que a su lanzamiento le siguió un generoso anuncio que prometía una grabación en vídeo de una de las actuaciones de los Foo. La encargada de materializar esto será HBO que emitirá un concierto en el Acrópolis de Atenas en formato documental.

Concrete And Gold abre con T-Shirt, un fragmento de poco más de un minuto de duración en el que contrasta una ambientación acústica frente al rock cañero que caracteriza a la banda. A esta pista le sucede el primer single publicado, Run, con sus más de cinco minutos de ritmo incasable. Poco más hay que decir de él pues abrió camino a este nuevo trabajo y reforzó la idea de que Foo Fighters son una de las bandas más importantes del panorama rock del momento pues es un fiel reflejo del sonido del grupo.

El segundo sencillo, The Sky Is A Neighborhood, da ese tinte “comercial” que lo hace más accesible, pero tiene la fuerza digna de un tema de hard rock, por lo que no da pie a afirmar que la banda de Grohl se haya vendido. Dirty Water, por ejemplo, es uno de esos que demuestran la influencia sesentera en el álbum y Happy Ever After Zero Hour) es de los que muestran el lado romanticón de Grohl en formato balada.

Para muchos es el álbum más grandilocuente de la banda mientras que para otros es una vendida de su lado más macarra. En cualquier caso, es un claro ejemplo de la máquina que conduce Grohl siendo tanto así que deja la innovación de lado en gran medida y, a estas alturas, ese rumbo no ha de perderse. Tras nueve álbumes se puede afirmar claramente cuál es el sonido Foo Fighters pero es por ello que no deben atascarse pues pecarán de repetitivos. Concrete And Gold pretende añadir tintes a la banda de otras épocas, pero ambiciona demasiado poco en ese ámbito por lo que se siente algo escaso.