Fever Ray – Plunge

Nuestra puntuación

8

9

I wanna love you but you’re not making it easy…” Así arranca Plunge, el último álbum de Karin Dreijer Arderson AKA Fever Ray. Ya esto sentencia lo que podría (y es) la temática de su último lanzamiento: Un collage de sonidos, atmosferas y beats plagados de erotismo (casi sadomasoquismo en algunos casos) en parte sonidos muy asociados con The Knife (proyecto de Karin con su hermano Olof Dreijer), letras profundas y declaraciones mórbidas. Plunge es un disco variado, denso en algunos estadios o supremamente radio-amigable en otros, una excelente combinación de fulgor y mirada intima (en todos sus espectros)

Fever Ray tiene en su haber dos producciones, la primera estaba enfocada en temas más personales y de auto-observación que dejaban un sabor de existencialismo y de manifiesto de lo complejo y pletórico de las relaciones humanas. Esta segunda propuesta, sin soltarse de dichas temáticas, es mucho más “alegre” (si se me permite el término) abordando a si mismo temas supremamente serios y relevantes que han estado siempre en las letras de Karin, como la política, el aborto o la igualdad de derechos para las mujeres, todos ellos acoplados a sonidos techno, lamentos electrónicos, gemidos digitales y típicos ambientes que en momentos recuerdan a su anterior trabajo (por ejemplo Musn’t Hurry o A Part Of Us), pero que en otros muestran un cambio de dirección (This Country). En la mitad de todo esto hay temas que serían un híbrido de estos dos conceptos, como en el caso de Falling con un intro surreal que luego da la entrada a la voz de Karin, fuerte y contundente mientras la canción se va armando y estableciendo un ritmo lento e hipnótico.

Por otra parte, está presente sin duda el acento de The Knife que se siente en temas como IDK About U, que exhibe una nueva forma del sonido de FR y de cierta manera un acertado experimento, porque creo este es el mejor track del álbum: lleno de energía, tribal, contagioso, grandioso. To The Moon And Back es otro ejemplo de lo que es una fuerte influencia de TK. Más adelante suena Red Trails que se sale por un momento del concepto electrónico y nos recuerda If I Had A Heart con toques de acústica inscritos en violines y mostrando un lado mucho más sensible y circunspecto (podría haber sido un gran cierre de álbum dos posiciones adelante). De inmediato An Itch nos regresa a donde nos quedamos, un sonido marchoso y agolpado, con una Karin casi lamentándose y como sucede generalmente al escuchar FR, dejando al oyente en constante incertidumbre (una grata incertidumbre). Cierra el álbum Mama’s Hand, un inicio lento y luego la voz de Karin en una narrativa y un fondo rítmico que se entrelaza con su voz a medida que la canción avanza, luego va reduciéndose en intensidad mientras el álbum termina.

Para escuchar Plunge tuvimos que esperar ocho años desde su primera entrega, aun si contamos Shaking The Habitual de The Knife. Como anotamos arriba, hay en Plunge una obvia influencia de este último, sobre todo en la experimentación de Karin con sonidos más dance, con una temática mucho más extrovertida y una total demostración del estado sentimental de una artista siempre reacia a hablar sobre su vida personal.

Plunge es en resumen Fever Ray con la experiencia y el bagaje que le ha dado su colaboración en The Knife, sin perder para nada lo que caracteriza su trabajo en solitario. Plunge además es una de las mejores sensaciones musicales de este año, mostrando una madurez sonora y lírica, llevando al oyente por rincones personales y enfrentándolo a incomodas demostraciones de erotismo casi grotesco, siempre delimitado por la posición contestataria de FR, reafirmando que se puede combinar el sonido fiestero con la introspección y el contenido profundo sin que uno opaque al otro.