FAT WHITE FAMILY – SONGS FOR OUR MOTHERS

FAT WHITE FAMILY - VILLAMANUELA

Nuestra puntuación

7

6

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS

El mundo de la música británico es tan complejo como inabarcable. Todos sabemos de bandas desde las ultraconocidas, a grupos casi invisibles, pobladores de pubs que forjan la cultura de estas islas, estandarte de la música en el mundo. Fat White Family son una banda que podría servir como ejmplo claro de qué es la música en el Reino Unido, y qué ha sido durante estos últimos 60 años. Salieron de la escena underground más gamberra del sur de Inglaterra (Londres), tocando en pequeños pubs, con conciertos que enseguida han conseguido labrar la reputación del grupo en sus directos: caos encima del escenario y en el publico, pogos abundantes y un frontman, Lias Saoudi, enloquecido e histrionico. Antes y despues de su primer largo, Champagne Holocaust, su carrera ha estado adornada por una propuesta musical lanzada en singles, a la antigua, y una propuesta musical rockera con elementos blueseros, pero con un sonido muy encapuchado, escondido entre reverbs y amalgamas de instrumentos que añaden ruido a la mezcla.

Pues bien, en 2016, despues de una larga gira y un par de adelantos llega su segundo largo Song for our Mothers, de forma austera, y con inquietante videoclip de presentación. Inquietante por la pseudofilia que el clip muestra por la estética militar y fascistoide, pero que ya han despejado al modo que lo hizo Lemmy y su gusto por el coleccionismo nazi: “Si guardo esto, es porque no quiero que vuelva a ocurrir“.

Este tema podría ser uno de los leitmotivs del disco, una sociedad desalmada, ahogada en los planteamientos del postmodernismo y un sistema socioeconomico aplastante, de nuevo aparece la temática del fascismo muy evidentemente en el tema Goodbye Goebbels, con clara referencia a la historia del Tercer Reich.

Si su inclinación por la política no es por lo que más se les conoce, es fácil seguir a través de su discografía referencias musicales contra el establishment: Bomb Disneyland, I Am Joseph Stalin, y concretamente en este disco Satisfied, crítica al consumismo, o el canto We Must Learn To Rise, alegoría al levantamiento y la revolución.

Musicalmente, el disco revela unos pocos y sencillos cambios con respecto a su predecesor. Ya el previo Whitest Boy on the Beach anticipa un sonido más filtrado, que recoge melodías más canturreables. Evitan en ciertos momentos percusiones reales en algunos temas del disco, sustituyéndolas por cajas de ritmo, que con no ser alternativa, ganan protagonismo en temas como Satisfied o Duce. Que, puestos a ser concisos, al abajo firmante se le hacen una más brillante y otra la más evitable del disco. El gusto por desdibujar las voces bajo distorsiones y ecualizaciones incómodas permanece como marca de la casa, y las guitarras ganan en definición en muchos momentos, generando quizás un sonido más cercano a sus directos, donde los instrumentos se oyen más superficiales que en sus trabajos previos. Love Is The Crack se presenta como tema definidor de esta música, tan abiertamente británica, un lento rock, ensuciado pero fino, con regustos retro. Nota importante es la presencia evidente de sintetizadores y teclados más alla del clásico organillo que acompaña a estas bandas. A pesar de todo, su sonido se mueve en los mismos terrenos que presentaron desde su inicio, mantienen el género en la grabación, y sería un poco pretencioso hablar de una nueva forma.

La secuencia del disco es coherente, los temas se suceden sin sobresaltos, aunque quizás el minutaje se hace demasiado largo. Y una de las mayores pegas que se le puede seguir poniendo a esta banda es la enorme diferencia que separa el sonido de sus directos, de su sonido en grabaciones. No es un punto negativo, pero resulta un poco descorazonador ver como temas que sí bien funcionan en el estudio o son pasables, se convierten en grandes momentos en sus directos (a falta de ver un directo suyo en persona, los vídeos son testigos de su buen hacer).

Po resto, tenemos un disco para amantes del género, bueno, con temas presentables, pero que, por decirlo de una manera gráfica, será difícil de recordar en las listas de lo mejor de año. Si te gustó el primer disco, celebrarás este. Si te acercas al género, te resultará simpático. Pero si esperas una consagración, probablemente, no sea la referencia.

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