EMA – THE FUTURE’S VOID

El nuevo trabajo de EMA, The Future’s Void, se abre como aquEl televisor que no encuentra señal, propiciando un ruido distorsionado que no nos deja ver nada. Y no es casual, sino más bien causal, ya que Erika M. Anderson nos quiere hablar, de una forma más bien profunda y trascendental, evitando tópicos y discursos fáciles, del poder de la red en nuestras vidas. ¿Y por qué este discurso? Pues bien, para comprender el porqué y, en consecuencia, entender su nuevo trabajo musical, nos tenemos que remontar en su más próximo pasado discográfico: en el momento en que se estrenó el aclamado y criticado Past Life Martyred Saints, el que la crítica alabó hasta al cielo y los fans -que al mismo tiempo fueron los que dibujaron las malas estadísticas de ventas- no acabó de comprender. O eso dicen, una vez más, aquellos que sÍ comprendieron el álbum. La cuestión es que las críticas de los fans que recibía Erika vía Internet eran duras y no las supo procesar bien.

Ahora, con The Future’s Void, Erika encara este asunto. O más bien lo supera, y habla de él. Con tan solo ver los títulos nos queda claro, pero la verdad es que las letras y los sonidos nos lo confirman. Estamos ante un álbum que no se caracteriza por un único sonido y un único estilo rítmico. La americana experimenta con todo aquello que la acerca a la idea que quiere transmitir en cada tema y perfila el sonido a su medida. Canciones que proceden de lo más profundo de sus entrañas, como la oscura Smoulder, o baladas espaciales y poperas como 3Jane, se mezclan entre un sinfín de posibilidades sonoras que consolidan el trabajo redondo de una artista, hasta el momento, demasiado infravalorada.

Con este álbum, EMA parece descubrir dónde está el punto en el que quedarse. Aquel punto que se encuentra oscilando entre su inestabilidad y su éxito. Como hemos dicho, en The Future’s Void podemos encontrarnos con canciones de lenguajes distintos, a veces hasta distanciadas entre sí por extremos. No obstante, debajo este falso mestizaje, podemos leer un lenguaje común. El lenguaje que consolida la firma musical de Erika M. Anderson y desdibuja todas aquellas diferencias, errores y confusiones que algún día, tanto sus fans como sus críticos, le echaron en cara.

La conclusión es que EMA, con su tercer álbum de estudio, parece haber encontrado su sitio y su marca, complaciendo tanto a crítica como a fans y, más importante aún, a sí misma. Porque este fantástico trabajo sólo podría existir de la confluencia entre amor y odio, y una inteligente visión que da forma a una creación realmente excepcional.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 9,5/10

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