EDITORS – VIOLENCE

Tras una etapa más oscura con abundantes sintetizadores y un sonido catalogado como darkwave, Editors han vuelto con un sonido más redondo, bajo errores aprendidos y demostrando cuáles son sus puntos fuertes desde hace años. Esta banda británica demuestra desde sus inicios que son un reflejo de sus ídolos y hay quien encontrará en Violence un post-punk que le recordará a Joy Division, similitudes con el Achtung Baby de U2 o, incluso, lago del sonido Bowie.

Este LP corre un velo sobre los anteriores. Atrás quedan Backroom y An End Has a Start mas hay aún algo de ellos una década después. Siendo el sexto álbum de un grupo era muy fácil decir que ya no son ellos mismos o lo contrario, que es más de lo mismo. Se nota que Editors está intentando no atascarse y, de vez en cuando, se han llegado a pasar por pretenciosos publicando temas que desentonan con la línea del proyecto. En Violence esto ocurre, pero hay algo que indica que han guardado las distancias con su pasado rescatando canciones y sonidos, manteniendo su agilidad y toque personal. A su vez, han invertido en producción mejorando la calidad que les vio nacer y actualizando su sonido brit.

Desde que arranca Cold al inicio del tracklist, Tom Smith transporta a un sonido más clásico con su inconfundible voz. Mantienen la ambientación oscura y destellos de sintetizador sin excederse. Violence desarrolla temas comunes de la discografía de la banda como amores no correspondidos o el anhelo por el paso del tiempo. A su vez, pretenden transmitir emociones reales y Hallelujah (So Low) es el mejor ejemplo. Comienza calmada y rompe brutalmente bajo una narración escrita por Smith al volver del norte de Grecia, donde estaba ayudando a refugiados sirios. Sus palabras versan con frases tales como “Sangro como un millonario” y se escuchan claras pues, con una densa capa instrumental como colchón, el realce de la voz en frecuencias y volúmenes la dejan nítida.

El tercer tema da nombre al LP de la mejor manera posible. Es agresivo sin ser sucio. Es sutil y ligeramente refinado, sin guitarras con sonido garaje. El peso de su fuerza recae en una batería que, además del ritmo constante, varía ente todos sus elementos y combina con breaks los timbres de sus timbales. Es Editors en estado puro y por ello es digno de titular el álbum. Para los amantes de la potencia y las bases instrumentales sus más de seis minutos se quedarán cortos sin duda.

De aquellos bandazos mencionados al principio de la reseña cabe destacar Darkness At The Door. No está a la altura del resto, se olvida y puede saltarse frente al potente comienzo lo que la hace desentonar con las demás. Retoman con Nothingness y su oscura ambientación para continuar con Magazine, el single bailable. Ya con más energía deciden dar el parón y colocar en séptimo lugar No Sound But The Wind. Esta gran balada inspirada en la novela post apocalíptica de Cormac McCarthy, The Road, devuelve un poco la esencia de los Editors de hace unos años. Los más fanáticos la recordarán por su aparición  en “Luna Nueva”, la película de la saga “Crepúsculo”, pero eso sí, viene con un lavado de cara que potencia sus emociones y la actualiza pudiéndola comparar con el resto del tracklist.

Este trabajo acaba con un digno final titulado Belong. Es un paso más en la carrera de los británicos que mama de un montón de sonidos adquiridos a lo largo de los años y tomados por las influencias del grupo. Es el reflejo de un conjunto de músicos liderados por una voz muy particular que queda balanceada con la instrumentación gracias a un gran trabajo de producción que da momentos densos y brillantes durante tres cuartos de hora.

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