DOM – FAMILY OF LOVE

DOM - FAMILY OF LOVEDom empezaron a tocar juntos a principios de 2010 y sacaron su primer EP, Sun Bronzed Greek, bajo el sello Burning Mill Records. Sin ponerse a pensar mucho, hicieron que el nombre del líder de la banda, Dom, coincidiera con el nombre del grupo, al que se suman Bobbya la batería y Cosmo y Erik a las guitarras. Un grupo de indie rock que proviene de Worcester, Massachusetts, con gustos como Girls, que hace poco dio a conocer su segundo disco, que publicó Family of Love con la ayuda de Nicolas Vernhes, productor que ya ha trabajado con Animal Collective, Deerhunter o Björk.

Dom (ahora hablamos del cantante) creció en una casa de acogida donde su madre lo dejó a los ocho años. Él mismo compartió sus experiencias en una entrevista para Pitchfork en la que contó cómo estuvo en la cárcel durante unos meses por una pelea y tras ello pasó por un centro de rehabilitación. Sin embargo, defendía que una historia como la suya también favorece la creatividad y las ganas de hacer algo grande. “Intentas compensar algo y crear algo que falta. La gente que no pierde nada hace un arte bastante terrible”, declaraba.

Con ellos vuelvo a hablar de dreampop y de ese centelleo de canciones alegres hasta hacerte rogar no más felicidad. No es un EP para escucharlo dos veces seguidas sin tener sensación de haberse excedido. Su anterior trabajo contenía momentos más electrónicos que lograban sosegar el empacho que produce este segundo, y en ambos casos, las voces no dejan de hacerme recordar las de The Pains of Being Pure At Heart. Tan ligeras. Al examinar uno y otro no creo que se trate de una buena evolución, ese letargo de los instrumentos resulta poco acertado.

Family of Love incluye cinco canciones que hablan de amor, cumpleaños llenos de dicha (como no podía ser de otra manera) y esperas tras el teléfono como en Telephone, la primera canción que suena al estilo Memory Tapes. Family of Love, la canción que le pone título al EP también, y esos pellizcos sintéticos a modo de base para toda la melodía hacen que cualquier otro instrumento parezca invisible, ciñéndose a marcar el ritmo.

Con Damn y Happy Birthdayrecurren a la fórmula de los estribillos insistentes, casi convirtiéndolas en escalofriantes consignas, sobre todo cuando al final de la celebración añaden un minuto de vacío con sonidos que podrían provenir bien de un bosque o bien de una bolsa de basura, aunque por los pájaros que se oyen al final, con efecto Blancanieves para Disney, diría que se trata más bien de lo primero, aunque quién sabe.

Acaban con Some Boys, cantada por una voz femenina, Emma, una amiga del grupo a la que poco le importa la actitud que los chicos tengan con ella, algunos quieren darle un beso en la cara, otros sólo cogerla de la mano. Ella canta y nada cambia, pero la letra no deja de ser bonita. “Engañosamente simple” dirían ellos de Happy Birthday. ¿Y el resto? Me pregunto yo.

 

 

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 3/10