DIRTY PROJECTORS – DIRTY PROJECTORS

Nuestra puntuación

8

Este miércoles llegaba por fin al mercado el nuevo disco de Dirty Projectors, que definitivamente se ha convertido en el proyecto personal de David Longstreth. El entramado que supone este álbum homónimo se presenta difícil de desgranar sin la perspectiva de alguna que otra entrevista y el exhaustivo seguimiento a los pasos que ha dado el músico norteamericano durante los últimos cinco años. En él todo gira en torno a la ruptura amorosa del propio Longstreth y Amber Coffman, vocalista del grupo durante sus lps más recientes.

Por lo que el artista nos ha hecho llegar, y por el tono y la forma de las canciones, se adivina que todo este tiempo de silencio desde Swing Lo Magellan no ha sido un camino de rosas para el -ahora- líder en solitario de Dirty Projectors. Ha tenido que lidiar con una gran depresión mientras los dos grandes aspectos que fundamentaban su vida (el grupo y su pareja) se desmoronaban ante sus ojos. De ahí se entiende que este Dirty Projectors sea un enredo paranoide, esquizofrénico y en ocasiones disonante. Cabe además resaltar que recientemente Longstreth ha trabajado produciendo a artistas de música negra entre los que se encuentra Kanye West, que influencia enormemente este disco de Indie Pop (si es que se le puede llamar así).

El álbum abre con Keep Your Name y unas campanadas de boda que se van distorsionando. Como un sueño que se deforma y se transforma en una imagen de pesadumbre, entra la voz de Longstreth pitcheada, llena de rencor y desamparada. Pero sin duda la clave de este corte es el sample de Impregnable Cuestion, -otra canción antigua de la banda- este, pitcheado para arriba, como una caricatura, desgarradora, sobre un recuerdo ya deshecho. Desde el inicio se nos despeja cualquier duda; el nuevo sonido de Dirty Projectors está altamente basado en las baladas de new R&B contemporáneas, excusando los coros en voces editadas del propio vocalista, para ahondar en la sensación de soledad. En el segundo corte; Death Spiral, Longstreth planta las diferencias creativas y personales entre Coffman y él, cosa que también hará en Winner Take Nothing. Estos dos cortes están dominados por una instrumentación fresca, sintetizadores muy electrizados y arreglos orgánicos, que no terminan de soltar la cuerda del pasado de la banda (a fin de cuentas, Dirty Projectors es un grupo que tiene 15 años). Encontramos desde guitarras acústicas hasta saxofones, mientras que más tarde sonarán violines o sonidos más tropicales y comerciales.

Up In Hudson es uno de los momentos destacados del disco, un instante de absoluta luminosidad entre todo el caos que lo conforma. Con ediciones vocales que recuerdan al modo de Bon Iver  de tontear con el gospel en su último álbum, un Longstreth sereno cuenta de forma enternecedora cómo conoció a Amber Coffman. Este tema además incluye un exquisito outro tamboril de ascendencia nativa, dejándose caer de forma clara pero sagaz en las raíces africanas, o incluso, en las de sus primeros álbumes. Dirty Projectors es algo así como el 808 & Heartbreaks de David Longstreth, un disco oscuro, sobre soledad, muerte y desamor. Pero es un álbum al igual que el mentado; visionario, y que tardará en recibir reconocimiento por su estructura liosa e incomprensible. Un álbum que, dentro de su propia naturaleza de edición inagotable y producción extremadamente fina, toma una forma comprensible y esencial para quien pueda haberse sentido tan confundido como su autor.

Little Bubble, de base líquida y sonido pulido como una gema, es sin embargo la canción más lóbrega del disco gracias a líneas del calibre de “I want to sleep with no dreams, I want to be dead”. El preciosista estribillo con los arreglos orquestales hace el resto, convirtiéndola en la canción más accesible y emocional del disco. Después del tema más 808, -en la que Longstreth rapea constantemente- llega la incalificable Ascent Through Cloud, que consta de dos partes; una adornadísima balada con violines y autotune que se eleva en una disonancia brutal, y una pegadiza segunda mitad que podría haber firmada el propio Kanye West de 2010. Aunque todos estos elementos parecen conjugar en algo aberrante, el tema funciona inusitadamente bien, dejando además este espíritu alocado pero moderno a Cool Your Heart. Ya a partir de Winner Take Nothing las bases y los arreglos comienzan a ser más melódicos y agradables, pero esto se consuma en el penúltimo corte; un tema pop exento de complejos y con una estructura demencial pero muy ordenada dentro de lo previamente visto. DAWN Richard aporta la pausa y la calma a la canción, en la que finalmente las inquietudes de Longstreth parecen haberse terminado, llevándole a un estado de aceptación que culmina en el cierre. I See You, que al parecer está conectado con el último tema del disco en solitario de Coffman (¿Se la oye cantar un coro?) es un tema de pleno agradecimiento y redención. Con una nueva ascendencia góspel y una estructura bastante anormal, habla del perdón y de la gratitud que tiene el cantante hacia su expareja.

Finalmente, tras el tortuoso camino recorrido, Dirty Projectors deja de ser una proyección sucia y deforme de Amber Coffman y termina por ser una oda a la relación entre Longstreth y ella. Un disco retorcido y de escucha difícil, pero con un concepto y un trabajo muy por encima a ningún otro álbum lanzado por David Longstreth bajo el pseudónimo de Dirty Projectors. Sólo el tiempo dirá como se coloca en la disparatada discografía de la banda (que ya no es una banda al uso), pero parece un esencial dentro de su historia.