Depeche Mode – Spirit

Nuestra puntuación

7

Sólo nos hace falta ver las noticias 5 minutos para darnos cuenta de que estamos viviendo momentos tensos, refiriéndonos a política, y así nos lo cuenta Spirit, el decimocuarto LP de Depeche Mode. Después de 30 años de carrera, tenemos el disco más político del grupo, y la banda no ha querido esconderlo en ningún momento, viendo que su primer single fue Where is the revolution?, una crítica donde utilizan la ironía para preguntar directamente al oyente “Who’s making your decisions? You or your religion, your government, your countries, you patriotic junkies”.

El álbum suena potente, con energía y determinación. Además, tenemos una prueba más de que toda la electrónica comercial no sólo es EDM. Ese toque industrial de los sintetizadores mezclados con la progresión de los acordes y el ritmo contundente de cada tema, deja ya claro que no es un disco sutil; y si a eso le añadimos las letras, este efecto se magnifica; son tan directas que tratar de encajar algún tipo de símbolo o metáfora que rompería toda la inmersión. Desde el primer corte, Going Backwards, ya demuestran esa fuerza y crudeza (“We’re going backwards, turning back our history, going backwards, piling on the misery”). La producción es bastante simple, a pesar de utilizar en su mayoría elementos electrónicos, no apuestan por ningún sonido novedoso, y aunque se adapten bien en cada canción (el órgano lleno de reverb que toca acordes disonantes en Eternal, por ejemplo), en muchos momentos sabe a poco.

Pero el elepé no es sólo sobre política en forma de furia e ira; existen temas más tranquilos, o inquietantes, y que sirven para que el oyente descanse de tanta tralla. Por eso, aunque todo el concepto del trabajo se basa en ello, no llega a agobiar sobre su propósito, y mucho menos, es un manifiesto con música; es un álbum disfrutable en líneas generales.

La banda nos ofrece un disco donde se construyen unos paisajes sonoros enigmáticos, con unos sintetizadores que recuerdan apropiadamente a los ochenta. Sin embargo, aunque funcione, en una decisión de producción que puede a llegar a ser contraproducente; a pesar de lo sólidos que pueden sonar, no consiguen tener una identidad propia, y ésto, desemboca en que no tienen una identidad propia. Ademas, al tener un discurso directo líricamente, éste puede pecar de simple. Por lo tanto, independientemente de lo bueno o malo que pueda ser, es un disco poco memorable, y a los aficionados a los Depeche Mode del siglo XX, les sabrá a poco. Con esto, no quiero que se me malinterprete; no digo que sea un mal álbum, y de hecho, es un claro ejemplo de que en momentos tensos, el arte puede ser una fuente creativa perfecta para expresarse. Lo que quiero decir, es que no tiene identidad propia.