DAWES – NOTHING IS WRONG

Laurel Canyon podría ser un barrio cualquiera de la ciudad de Los Ángeles, sino fuera porque durante buena parte de los años sesenta se transformó en centro de la contracultura del estado californiano. Artistas como Crosby, Stills & Nash, Jonni Mitchell, Neil Young o Jim Morrison lo convirtieron en lugar de residencia de una de las mejores generaciones de músicos de Norteamérica.

Algo de ese espíritu debe haber permanecido en las calles y garitos del vecindario, pues en la última década son varios los artistas que han revitalizado la escena musical de Laurel Canyon. Comandados por el productor Jonathan Wilson, nombres como Conor Oberst (Bright Eyes), Chris Robinson (The Black Crowes) o Patt Sansone y John Stirratt (miembros de Wilco) han decidido recuperar el aroma a country-rock de la ciudad californiana.

La última perla salida del barrio angelino lleva por nombre Dawes, una banda formada por cuatro músicos, que lleva visos de convertirse en una de las grandes revelaciones de este 2011. Se los ha comparado con Crosby, Stills & Nash o con The Flying Burrito Brothers, sin embargo, su sonido se acerca más a la rama pop de la música norteamericana representada por nombres como Jackson Browne (con el que han girado en los últimos meses como banda de acompañamiento), Warren Zevon (al que acuden en cuanto pueden en sus conciertos) o incluso Ron Sexsmith. Una faceta esta que se ha subrayado si cabe más en Nothing Is Wrong, su segundo LP, que llega ahora a las tiendas.

Si su primer disco fue calificado como de puro country-rock “vintage” (con aroma a los primeros Felice Brothers, se podría decir), esta segunda entrega gira en busca de la canción perfecta y redonda, en busca del cumplimiento de las sagradas reglas del pop. Un disco más compacto que su predecesor, pero que, quizás por ello, carece de hits claros. When My Time Comes se había ganado, con todo merecimiento, el título de single y punta de lanza del sonido de Dawes. Un tema en el que los cuatro músicos se encontraban en estado de gracia y lograban poner toda la carne en el asador a lo largo de los cinco minutos que duraba la canción.

Algo de esa intensidad, de esa alegría del debut, quiere permanecer en este Nothing Is Wrong, aunque en su versión más contenida. Cortes como If I Wanted Someone o My Way Back Home demuestran que lo de Dawes no es casualidad. Time Spent In Los Angeles y How Far We’ve Come nos traen la cara más desenfadada y pop de la banda. Y para cuando el disco llega a su ecuador con Far Away, la sombra de The Jayhawks comienza a alargarse, confirmando que lo de Dawes es simple y llanamente rock americano. Rock de quilates que tiene a las guitarras con pegada y los estribillos a base de armonías vocales como sus principales armas. Música de raíces que, cuando quiere, baja a los abismos de la americana y el folk al sonar Moon In The Water y Million Dollar Bill.

Puede que Dawes no hayan inventado nada con este Nothing Is Wrong, sin embargo está claro que cuando este cuarteto de Los Ángeles se sube al escenario aparece esa vieja química del rock capaz de convencer hasta al más escéptico. Tanto cuando ejercen como banda de acompañamiento como cuando defienden su propio repertorio, Dawes demuestra lo que ya muchos intuíamos: que hay un nuevo diamante en bruto en Laurel Canyon. Una nueva banda que recoge el legado de los Crosby, Stills & Nash, The Jayhawks y compañía, pero que al mismo tiempo no cierra los oídos al rock americano de los últimos años. Un cuarteto que a ratos se atreve con el With A Little Help From My Friends de Joe Cocker, a ratos golpea en directo a base de guitarrazos que nos recuerdan a los mejores Wilco. Suyo es el futuro, sin lugar a dudas.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 8/10

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