DAVID LYNCH – CRAZY CLOWN TIME

DAVID LYNCH - CRAZY CLOWN TIME

El tiempo del payaso loco” es el título “lynchiano” de la nueva experiencia de uno de nuestros directores de cine favoritos de todos los tiempos. No es necesario profundizar mucho en la filmografía de Lynch para saber que el álbum va a llevar el mismo rumbo onírico, extraño, experimental y sorprendente que sus trabajos en la gran pantalla.
Si ya fue partícipe y co-autor de varias canciones en sus cintas, incluídas
las composiciones de la gran serie para televisión Twin Peaks, donde escribió las letras y guió musicalmente al propio Angelo Badalamenti, en este camino canta-recita él mismo, aunque se hace acompañar por la voz de Karen-O, vocalista de la siempre interesante banda Yeah Yeah Yeahs.
La producción, composición, instrumentación y mezclas corren a cargo de David Lynch y Dean Hurley, quienes lo grabaron en los Asymetrical Studios de Hollywood y fusionaron la electrónica con el aspecto orgánico de baterías acústicas y de guitarras forjadas en el blues más oscuro,” triste” y melancólico. Un disco bizarro y muy experimental que, a excepción de un par de temas más bailables, es para sentarse, parar el mundo, escuchar (que no oir) y dejarse llevar.
Pink’s Dream es la apertura del trabajo. Cómo no, el mundo de los sueños es una de los “leit motiv” del cineasta, y musicalmente recrea perfectamente ese estado de sueño rosa que nos revela ciertas atmósferas de la canción. Ritmo trepidante, guitarras eléctricas con ecos acompañando las melodías vocales de Karen-O.
El primer single queda para el sugerente tema 2 del LP, Good That Today, donde el patrón rítmico es una de sus principales características, un tema bailable de aire eléctrónico y voz robótica que engancha, sobre todo, en la melodía de su estribillo. Aquí el sintetizador es el instrumento estrella. Uno de mis preferidos. A destacar igualmente el videoclip, realizado por Arnold de Parscau, ganador del concurso organizado por el cineasta y  muy en la onda del universo Lynch.
Para continuar, nos envuelve en un tema lento y caótico, con la voz procesada y bajada de tono, un ejercicio experimental poco usado pero que concede una recreación hipnótica, So Glad. La batería lenta y pesada, muy al estilo de Portishead, uno de los grupos que más me hace recordar este disco.
Un callejón oscuro. Canción muy cinematográfica llamada Noah’s Ark, de suspense, con susurros y palabras repetidas, pinceladas  de aquel estilo de los 90 etiquetado como  “trip-hop” (¿quizás?). Nuevamente el hipnotismo se apodera del ambiente de la canción, con un bajo seco y lineal, una electrónica oscura y una nota única que le da ese toque inquietante a este
cuarto tema.
La quinta es Football Game, donde la voz y la cadencia de las frases es muy a lo Lou Reed. El tempo rítmico es muy lento, es un blues trepidante de batería básica y guitarras muy ligeras, sueltas, sin prisa. Vuelve Portishead con I Know, sexta canción del disco, y seguimos con los ritmos lentos y densos, guitarras extrañas forjadas en el blues de una noche muy cerrada. Protagonismo para el órgano hammond. Para cerrar la cara A, tenemos Strange and Unproductive Thinking, una retahila de frases y de palabras con giro poético y voz robotizada a más no poder. Experimentación en su estado más puro en sus 7 minutos.
La cara B se abre con The Night Bell With Lightning, un blues en toda regla, con la luz apagada, sin prisa, transportándonos nuevamente a cualquier secuencia fílmica que requiera de una pieza instrumental. Juego de guitarra eléctrica y palanca que hace temblar las cuerdas. La número 9 es para Stone Gone Up, un medio tiempo electrónico, susurrado y de estribillo más asimilable y melódico, pero con ese toque nostálgico del sintetizador que nos recuerda a Moby. Destacable.
Volvemos al blues oscuro con la 10, la que da título al disco, Crazy Clown Time, una interpretación vocal delirante entre gemidos y un ritmo algo más rápido que los anteriores ejercicios bluesísticos del álbum, quizás emulando un ritmo sexual y salvaje.Guitarras reversadas y de nuevo un largo minutaje envolvente y misterioso. These Are My Friends me recuerda a Bowie y otra vez a Lou Reed. Este undécimo tema se desenvuelve en la musicalidad de las baladas de los años 50 pero con un ritmo lento, una voz prácticamente recitada y semidistorsionada en contraposición a la acuosa guitarra eléctrica que acompaña estos 5 minutos.
Con Speed Roadster entramos en la recta final del disco. De nuevo, el tiempo lento envuelve la atmósfera, y la interpretación de Lynch aparece esta vez cargada de enfado lírico. La 13 es para Moving Up, una de las canciones lentas y bluseras y cuyas guitarras me recuerdan más a la banda sonora de Twin Peaks. Calma y desasosiego a partes iguales. Para terminar, nos encontramos con She Rise Up. Electrónica lenta, voz robotizada, sintetizador y ambiente entre lo espacial, el polo norte y la soledad fría y cercana a una chimenea.
El álbum es un ejercicio experimental en toda regla, por eso le doy un 7, una puntuación notable como cómputo global por ser un trabajo atrevido y por ser capaz de transportar, envolver, provocar sentimientos y sensaciones que despiertan pensamientos de apertura mental. No es nada fácil adentrarse en el disco, pero si se logra, el resultado es más que reconfortante, y si se es amante del cine de este autor y de las bandas sonoras que acompañan sus trabajos no defraudará su escucha.
PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7/10
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