Dan Auerbach – Waiting on A Song

Nuestra puntuación

7

Nashville, capital del estado de Tennessee, es conocida como cuna del country. Justo allí es donde Dan Auerbach (Black Keys, The Arcs) se mudó hace un par de años para crear su propio sello discográfico, Easy Eye Sound, del que por ahora el mismo es el único artista en el catálogo de músicos. Y por supuesto, Waiting on a Song es el primer álbum lanzado a través del nuevo sello.

El disco es por momentos disfrutable y muy diferente a su primer álbum en solitario, que tenia una esencia más cercana a los Black Keys. Es un viaje veraniego por el Nashville de los 70 en el que parece obvio que Auerbach está en constante búsqueda de un sonido que refleje perfectamente esas sensaciones. Living a Sin y Shine On llevan consigo refrescantes y pegadizas melodías que nos guían perfectamente en este viaje que por la América profunda al que Dan nos quiere llevar.

La primera canción del disco, Waiting on a Song (igual que el título del álbum), ya nos hace presagiar lo que se viene. El artista nos canta una canción sobre cómo escribir una canción (“Songs don’t grow on trees, You gotta pick em’ out the breeze”) y sale reforzado de ello gracias al positivismo que se transmite en su música. El ritmo infeccioso de Malibu Man o la nostalgia desprendida en King of a One Horse Town son otras pistas a destacar en este segundo álbum en solitario de Dan Auerbach.

Ni que decir tiene que el country y el folk sirven de principal influencia en el disco y la lista de colaboradores en el álbum no hace más que confirmar lo dicho. Grandes músicos como John Prine (leyenda del folk), Mark Knopfler (Dire Straits) o Duane Eddy (estrella del rockabilly americano) colaboran en varias canciones del álbum y le dan un toque de más pureza al sonido.

Aunque Dan Auerbach es capaz de hacer lo propio sin ayuda de nadie. Stand By My Girl es una bella canción de amor donde consigue sonidos tradicionales con toques folk más modernos. Mientras, en Show Me nos damos una vuelta por el country mas sureño con un buen acompañamiento de instrumentos de viento para de nuevo traer los 70 de vuelta al nuevo milenio.

Dejamos para el final esa obra de arte llamada Never In My Wildest Dreams, donde solo la voz, la guitarra acústica y una trompeta nos regalan una balada emotiva donde Auerbach se resigna a encontrar a ese amor perdido (“Never in my wildest dreams, Would my dreams come true, You’re just too good to touch”). No sabemos si en realidad ese amor al que hace mención se refiere a una persona o simplemente al amor que el artista siempre ha sentido por otros estilos musicales como el folk pero del que el estrellato de la última década con los Black Keys le ha ido apartando poco a poco.

Sea como fuese, Waiting on a Song es un buen álbum, con grandes momentos provenientes de un compositor con muchas cualidades que ahora con su propio sello discográfico no hará más que transmitir todas esas virtudes a aquellos artistas que participen en su proyecto. Mientras tanto y a pesar de las buenas sensaciones, tenemos una recomendación para el bueno de Dan: no está de más querer asemejarse a otros músicos con tu música, pero siempre serás más eficiente siendo tú mismo.