DAMIEN JURADO-VISIONS OF US ON THE LAND

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Nuestra puntuación

8

Escuchar a Damien Jurado siempre es una gozada. Artista capaz de transmitir y de emocionar como pocos, de llegar a la fibra y desnudarte. El 18 de marzo publicaba su duodécimo álbum de estudio: Visions of Us On the Land,  producido por Richard Swift compañero de sello Secretly Canadian y grabado en los estudios National Freedom al sur de Oregon. Este larga duración cierra la trilogía completada por los anteriores, Maraqopa (2012) y Brothers and Sisters of the Eternal Son (2014).

La trilogía no se estructuró inicialmente de forma clara y definida, sino que fue tomando forma en la cabeza del americano a partir de un concepto inicial  “Maroqopa” (como así llama a un lugar en su mente) donde encuentra la paz y la tranquilidad. Idea esta algo psicodélica, pero es aquí donde Jurado bucea en territorio desconocido y en donde consigue jugosos réditos a la hora de componer, iniciando una historia que se irá desarrollando a lo largo de los siguientes discos. Un accidente de coche es el desencadenante del viaje, de la historia que nos narra, mezcla de vivencias y viajes a lugares y puntos geográficos de su entorno más cercano.

Brothers and Sisters of the Eternal, es la segunda pieza de esta obra. Damien retoma desde el citado accidente y con los personajes que acompañan al artista en un viaje por una carretera alegórica a través del subconsciente de la mente. Personas y pueblos llenan de paisajes una narración que culmina con la salida de la pareja protagonista de una comuna. Visions of Us On The Land, es el broche a esta serie. Su escucha es placentera, envuelta en un encanto que atrapa desde su inicio. Ambientación lisérgica y setentera, tiene esa impronta de banda sonora de películas de otra época. Paisajes evocadores que nos llevan por carreteras inmensas y lugares personales.

Damien consigue que viajemos de forma gratuita a través de nuestra mente sin movernos del sillón. También hace alusión a localizaciones reales (en mayúsculas) en esa Norteamérica que el tan bien conoce. Todo un viaje de sensaciones donde la vida, la muerte, el amor y la libertad juegan en un baile libre de ataduras prefijadas. El folk galopa libre por todo el disco formando parte del escenario que soñamos mientras escuchamos temas como ONALASKA. Coros cinematográficos en QACHINA. El western rítmico de Lon Bella. El zumbido hipnótico a lomos de la psicodelia de TAQOMA. Y temas para dejarse llevar como A.M.AM. En definitiva un derroche de generosidad compositiva. Un disco para zambullirse de cabeza a los pies.