Cults – Offering

Nuestra puntuación

8

La luminosidad y la electrónica de corte vitalista se abre paso en este nuevo disco del dúo neoyorquino. Un trabajo, este Offering, que presenta la mejor colección de canciones de la banda hasta la fecha. Y es que Cults parecen haber encontrado ya, la mecha para darle fuego a su propuesta musical, tras su aparición en la escena indie internacional con su primer trabajo homónimo que contenía temas interesantísimos como Walk at Night o Abducted, pero que resultaba irregular en su conjunto. Lo mismo que le sucedía a Statics, que ahondaba en el sonido de su disco anterior, pero que no acababa de dar un gran resultado a excepción de los singles. Offering, en cambio, es un disco plenamente disfrutable de principio a fin y que da la sensación de ser una colección orgánica de temas que se centran en un nuevo sonido más suave, plenamente pop (aunque hay ciertas atmósferas muy westcoast) y con un sonido que bebe de los 80 y de los 60 a partes iguales.

Y es que finalmente la preciosa voz de Madeleine Follin sobresale por encima de la instrumentación y se pone al nivel que le corresponde, recordando a veces a las grandes cantantes de pop melódico francés de los 60 como France Gall. Los temas han crecido y, pese a que ya no son tan juguetones sino que suenan mucho más trabajados y maduros, no pierdan ese toque sensual y agridulce que siempre ha tenido la música de Cults, gracias a una excelente labor de producción que pone cada elemento en el plano que le corresponde.

Hay muchas menos guitarras que en los dos discos anteriores y la espera hasta este Offering ha sido larga, pero es que el dúo se ha tomado el tiempo necesario para explorar y llegar a un sonido que es mucho más etéreo e interesante que el de los dos anteriores trabajos. Sólo hay que comprobarlo en el tema que da nombre al disco, Offering y que lo abre, para darnos cuenta de lo trabajados que están los temas. Así, este Offering es puro synth pop, o el tema que le sigue I Took your Picture que tiene atmósferas que recuerdan al último trabajo de Tame Impala y un toque westcoast que suena a unos mitificados 80s. Y es que temas como With My Eyes Closed o Good Religion, se acogen a las atmósferas de esa época (ese sinte que sobrevuela toda Good Religion) y la sobrevuelan como si quisieran caer en ella pero, al final, deciden volver al presente con la carga de ese vuelo muy activa.

Es posible, de todos modos, que en el proceso muchos fans no acaben de reconocer a estos nuevos Cults y prefieran la inmediatez anterior, pese a las imperfecciones, pero es que lo cierto es que todo cambia y no somos los mismos que hace unos años y los creadores de buenos discos de viernes o sábado noche, también, con el paso de los años tienen la necesidad de hacer discos de mañanas luminosas de otoño.