CRYSTAL STILTS – IN LOVE WITH OBLIVION

CRYSTAL STILTS - IN LOVE WITH OBLIVIONSegundo largo de los neoyorquinos Crystal Stilts que, aunque han sacado algún single entre medias, se han hecho de rogar, ya que su anterior trabajo Alight o Night data del 2009. En esta segunda entrega, nos encontramos con rasgos característicos de la banda; la voz de JB Townsend, comparadas por muchos con la de Ian Curtis de Joy Division, las guitarras llenas de reverb, y las bases rítmicas repetitivas que irrumpen en nuestras cabezas como piezas perfectamente encajadas, en un puzzle de medidas aun por determinar.

Influencias ricas y variadas, como un plato lleno de ingredientes de diferentes puntos del mundo desde el rock and roll más puro y primitivo, el postpunk más básico y oscuro, la psicodelia 2.0, la música surf más turbia o el revival kraut que tanto ha influenciado a bandas americanas de más o menos reciente creación e incluso españolas. A primeras escuchas, nos encontramos un disco bastante más espeso y menos directo que su predecesor, que incluía himnos como Prismatic Room o Departure, pero sí es un trabajo que gana con las escuchas y que te atrapa con sus tentáculos casi sin quererlo, como un monstruo que se adentra en tu habitación.

Exactamente por esto, nos encontramos con un producto que, en principio, sólo es apto para fans u oídos entrenados previamente. Se trata de un postre que no es de fácil digestión, con una producción aparentemente despreocupada marca de la casa, pero que tiene esa magia que caracteriza al grupo, y que les hace tan únicos y diferentes al resto de bandas de su generación. Después de esta introducción, a algunos quizás les de miedo darle al play y comenzar este apasionante viaje, pero es un disco altamente recomendable para  melómanos aventureros y cazarecompensas musicales.

Nos encontramos con una introducción que nos avisa del cambio y de lo que nos espera, aunque si ya has escuchado el grupo con anterioridad, no te será difícil reconocerlos. Sigue Through the Floor, que ha sido el primer single, para el cual han elegido un videoclip extraño y lleno de colorido, totalmente anticomercial y no apto para televisiones, el cual podemos encontrar en youtube, dónde si no. El segundo corte, Silver Sun, canción también con un interesante videoclip digno del metraje de la Velvet Underground, tema con gran influencia musical de sus paisanos neoyorquinos y, por qué no decirlo, seguramente un homenaje a los mismos. Continuamos con curiosidad y ganas de más y Alien Rivers nos indica el camino correcto con una línea de bajo serpenteante acompañada de sonidos de insectos nocturnos. Una caja da golpes firmes que nos marcan el paso. Al entrar la voz la canción se hace aún más hipnótica y fantasmagórica.

Ahora aparece ante nuestros oídos Half Moon, un rayo de luz tras la “aterradora” experiencia anterior, nos adentra más en el caverna desde la parecen estar tocando los músicos en la lejanía, en una mágica noche iluminada por un gran luna llena, la cual está representada en la portada del disco.

Aún nos queda viaje, Flying Into the Sun, elemento recurrente y brillante. En Shake the Shackles encontramos uno de los grandes temas del disco, que ya habíamos escuchado en un 7” pulgadas editado con anterioridad. Poderoso puente que precede al estribillo, el cual le hace un tema diferente y muy a tener en cuenta, con un broche final digno de Syd Barrett y sus primeros Pink Floyd.

Sin darnos cuenta, ya hemos sobrepasado la mitad del camino. Con una descarga final no menos digna de su principio. Nos encontramos con Precarious Stairs e Invisible City machacando nuestra mente, pero no agotándonos, dándonos el último y merecido aliento. Blood Barons, tema garaje rock de renovada facturación, teclados y guitarras toman las riendas de este descenso final a la meta, tema a destacar del disco, y joya escondida del mismo, recupera toda la esencia de la costa oeste y fusiona con la este.

Llegamos al punto final con Prometheus at Largue, que lejos de parecer el final es sólo un punto y seguido de lo que puede ser otro disco o single inédito, que esperemos que no tarde en llegar.

Lejos de desinflarse y desaparecer como un espejismo, el disco crece en su última parte, y nos eleva a cotas lejos de la caverna a la que nos parecía conducir en un principio, un viaje iniciatico y envolvente, digno de escuchar por un chaman para entrar en trance.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 9/10

Escrito por
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