Cornelius – Mellow Waves

Nuestra puntuación

7

6

El japonés Keigo Oyamada vuelve tras más de diez años de parón cargado de influencias. Su apoyo musical a Yoko Ono o su participación en la banda sonora del reinicio del anime Ghost In The Shell son sólo un par de ejemplos disfrutables a lo largo de este nuevo LP de su proyecto Cornelius.

Poco más de 40 minutos condensados en 10 pistas bastante diversas, pero con su firma impresa a fuego, son el resultado de años de trabajo bajo el nombre de Mellow Waves. Melancólico, rítmicamente lento y atmosférico podrían ser algunos de los adjetivos que mejor describen este trabajo y habrá quien, como consecuencia, opte por llamarlo experimental, pero no hay gran desarrollo en ese aspecto.

If You’re Here abre el disco y es un claro ejemplo de por qué Oyamada es considerado como uno de los pioneros en el género Shibuya-kei, de origen japonés aunque bajo una fuerte influencia de ritmos y estilos occidentales como el jazz. Durante sus inicios, en la década de los ’90 y con su banda Flipper’s Guitar, Oyamada marcó un estilo que modificó al continuar en solitario y hacerse llamar Cornelius. Aun con la fusión pop, este disco se escucha adulto y maduro, digno de un artista con más de 20 años de carrera, pero con carencias. Su lentitud y la decadencia hacia la que los discos del proyecto Cornelius avanzan no lo presentan como innovador, pero sí como un nuevo trabajo aceptable.

Su temática es mayoritariamente amorosa y combina letras en inglés y en japonés. En temas como Sometime/Someplace o Mellow Yellow Feel los coros cobran una gran importancia y contrastan con líneas de guitarra paneadas que crean sensaciones de inestabilidad entre oídos. Otras por su parte muestran la cercanía de Oyamada al mundo audiovisual y su pasión por las bandas sonoras. Surfing on Mind Wave Pt. 2 crea unas atmósferas apoyadas en efectos como el trémolo y dignas de ser escuchadas con auriculares, eso sí, sin un previo dolor de cabeza que puede verse acrecentado.

Su estilo cinematográfico se nutre de sintetizadores y sonidos tales como graznidos de gaviotas. La conclusión del álbum, Crepúscule, parece una oda a la guitarra progresivamente reverberada que dejará el final de este trabajo colgado de un hilo y con tal tensión que dejará a los amantes de Oyamada con ansias de un nuevo trabajo. Hay quien lo llama genio y hay quien prevé su caída. De todas formas, él sigue sin centrarse en un estilo como tal y vive experimentando y aprendiendo dentro de las limitaciones que se impone a la hora de componer nuevos temas.