CHRISTOPHER OWENS – CHRISSYBABY FOREVER

CHRISTOPHER OWENS - CHRISSYBABY FOREVER

¿Quién no se ha imaginado alguna vez su vida inspirada por una banda sonora? Mientras andamos por la calle el primer día de trabajo o de estudios, quizá pudiera retumbar en nuestra cabeza la famosa canción que suena en Rocky (John G. Avildsen, 1976) cuando Silvester Stalone sube las escaleras del Museo de Arte de Philadelphia. O tal vez la banda sonora de Amélie (Jean- Pierre Jeunet, 2001), creada por Yann Tiersen, podría ser la protagonista de una visita a París.

Chrissybaby Forever (Caroline/Music As Usual) podría ser la música protagonista de una noche bohemia, sin preocupaciones y a la vez tranquila, en la San Francisco que acogió a Christopher Owens cuando quiso dedicarse a la pintura. Una vocación que ha combinado con la música, aunque haya sido esta última la que le diera de comer. El último disco del norteamericano consigue un punto cálido e íntimo más exagerado que en el resto de sus trabajos, incluidos los que hizo con la banda Girls, un proyecto que duró cinco años hasta que Owens decidió viajar solo en el mundo musical en 2012. Y esta exageración se agradece. No molesta, aguarda poco a poco, canción a canción, el despertar de la comodidad del oyente para calarle dentro con lo que parece ser su mejor disco desde que actúa en solitario.

Owens resintoniza su estilo musical: vaga por sus habituales influencias de diferentes décadas –el country, el soul, el indie pop– para crear un disco igual de íntimo que los anteriores pero con toques más pop sin descuidar la esencia country. La tranquilidad se transmite desde los primeros segundos de Another Loser Fuck Up. Las guitarras iniciales recuerdan, como no, a Girls. El músico no pretende tapar su pasado musical; lo reivindica modificándolo de manera significativa para acabar mejorando su interpretación. Y digo interpretación porque su personalidad es un punto pintoresca, casi actoral, que parece que sea un personaje de ficción. Pero la realidad es que debajo de las camisetas de malla que lleva como atuendo y los ojos maquillados se esconde una personalidad sumamente sensible, poética y esencial como pocas. Capaz de expresar sus sensaciones más íntimas con un seguido de temas indie pop que rozan lo country-electrónico, si es que dicho término existe. Another Loser Fuck Up sirve para irnos preparando para Music Of My Heart, uno de los temazos del disco que añadir en la lista de las canciones que no se nos van a quitar de la cabeza en todo el día –cabe destacar que es una de las más pop del disco.

La calidad mejorada de su música se nota a cada canción. Chrissybaby Forever es un disco hecho para ser escuchado en conjunto, y no cada canción por separado. En Heroine (Got nothing on you), el bajo es el protagonista inicial para interpretar una pieza que sigue con sonidos que pueden recordar, levemente, a Elvis Presley en sus mejores años. Las influencias de los sesenta y los setenta se mantienen a lo largo del disco hasta encontrarnos con sus toques más personales, incapaces de registrarse en otros artistas, como en Out of Bed (Lazy Head), donde los sonidos de pájaros y la voz, a veces un poco distorsionada, nos hace adentrarnos en la esencia musical de Owens.

Los sonidos medio hippies y electrónicos que añade a cada canción hacen de Chrissybaby Forever una obra para disfrutar especialmente en días de fiesta o en noches tranquilas, para relajarse mientras se disfruta de buena música independiente. Y mientras no lo tengamos en formato físico, siempre se puede seguir su Twitter, con parte del mismo nombre del disco como usuario –creado antes que el disco–, que siempre es interesante.

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