Childhood – Universal High

Nuestra puntuación

7

6

La historia de la música irreversiblemente se disfraza de nuevos sonidos que ahora llamamos modernos, que no son otra cosa que copias del pasado, porque en este maravilloso arte nos hartamos de decir que todo está inventado, y esa afirmación no falta a la verdad, pero tampoco la completa.

Childhood es una banda del sur de Londres que paradójicamente se conocieron en la universidad de Nottingham. En 2014 lanzaron su primer álbum Lacuna, que no era otra cosa que sonidos típicos británicos de finales de los 80 y tópicas letras de este milenio. A veces se disfrazaban de lo que no podían ser, y otras de lo que querían ser. Con su nuevo álbum Universal High, lanzado a mediados de Julio parece que han estado estudiando diferentes estilos musicales, como si se quisiesen sacar una carrera en historia musical. Como pasa asiduamente en el rock and roll actualmente, eliges tu lección favorita y la reproduces a tu manera. En este caso Childhood ha elegido el sonido Motown de los 60/70 con aires soul y falsetes por todos lados. Rara es la pista que no contenga 5 frases con voces agudas de alguno de sus miembros.

Todo comienza con AMD (Another Man Down) que sirve de predicción de lo que viene pero se queda anclada en su simpleza aunque no es difícil encontrarle encanto. California Light es un paso adelante en cuanto a composición, con un estribillo marcado, buen entremezclado de voces y el ritmo Detroit de fondo nos hace pensar que tal vez, sin esperarlo, estos chicos nos guardan sorpresas positivas en este álbum. Al fin y al cabo, el disco fue grabado en Atlanta y no creemos en las coincidencias en este caso. Es imposible ser Miles Davis, pero todo el mundo lo intenta.

El álbum prosigue con Cameo, que no es otra cosa que un sueño melancólico y onírico. La primera escucha te lleva por las nubes y a la tercera empiezas a pensar que tal vez la has juzgado muy rápido. Too Old for my Tears es relleno musical en el álbum aunque tiene bastante potencial para los directos de la banda. Es como si los Beach Boys se hubiesen metido a escondidas en la grabación. No tiene sentido en su forma global pero es disfrutable en su individualidad. Melody Says no rompe nunca y por el bien del artículo, deseas que lo que venga después pueda mejorar lo dicho hasta ahora.

Y lo hace. Porque Universal High, canción que da nombre al álbum, es probablemente lo mejor de los 38 minutos que nos regalan estos jóvenes. No es casualidad que la canción no esta tan influenciada por el soul, pero está claro que no hubiese sido compuesta sin la dirección que han tomado. Tratando de globalizar las penas de la gente en sus letras, haciéndose preguntas que no tienen respuestas, Ben Romans-Hopcraf y sus queridos amigos nos regalan por fin algo acorde a su potencial.

La de vueltas que da escuchar un álbum. Understanding es completamente olvidable tras escucharla pero de repente viene Don’t Have Me Back que por fin nos hace mover el esqueleto. Seamos sinceros, no puedes pretender hacer música negra americana y no pretender hacernos bailar. Pues bien, finalmente lo hacen, y no solo eso, probablemente estemos ante la canción más comercial del álbum. A mí me suena a himno y la he metido directamente en mi playlist de canciones felices. Esas que cuando sales un viernes del trabajo y tienes todo el fin de semana por delante, te la pones a todo volumen antes de entrar al metro. Estribillo repetido infinitamente que nunca se hace pesado.

El álbum finaliza con Nothing Ever Seems Right, otra positiva sorpresa. Comienza con una melodía lenta, voz grave, algo oscura y desafiante y se convierte en otra versión moderna del funk más antiguo. Incluso el solo de guitarra está especialmente hecho para que nuestras caderas sigan contorneándose. Definitivamente, nos están ganando con un gran final y todo se acaba con Monitor. Un digno final donde el bajo cobra importancia y la parte instrumental se lleva toda la atención.

Da la impresión que todas estas bandas jóvenes hacen álbumes muy parecidos. No es la primera vez que una banda cambia drásticamente su estilo de un disco a otro, y pocas veces el éxito está asegurado a la primera. Childhood lo ha intentado y hay momentos muy disfrutables en el álbum. Podríamos decir que han conseguido su objetivo, porque sabíamos que no sería perfecto pero también es cierto que nos han entrado ganas de verles en directo y saber hacia dónde giraran en el próximo álbum.

Esto es la música moderna. Todo se mueve muy rápido y eso hace que no existan leyendas, ni siquiera álbumes perfectos, pero en el mundo contemporáneo la faceta cuantitativa vence a la cualitativa. Podemos quejarnos si queréis, pero dad una oportunidad a Childhood. Los amantes de la música lo disfrutareis. El resto quizá encuentren más razones para seguir quejándose.