CHAIRLIFT – SOMETHING

SOMETHING Que los ochenta nos envuelven ya es algo tan evidente desde hace unos años que sobra decirlo, pero lo que no esperábamos era encontrarnos con que probablemente la aproximación más refinada a la década sea un disco de Chairlift. Sin duda, la sorpresa del año. El ahora dúo de Brooklyn ha pasado una odisea para mantenerse en pie, culebrón incluido. Un caso extraño el de esta banda. Llegaron a ser incluidos, a lo Yael Naim o Feist, en un anuncio de Apple en 2008, pero su primer lánguido disco dejó bastante fláccido a todo el mundo. Después de que su tema Bruises tuviera esa plataforma de lanzamiento sólo hemos escuchado melodramas relacionados con ellos. Aaron Pfenning, miembro fundador y guitarrista rompe su relación con Caroline Polachek, la cantante de la formación neoyorquina. Acto seguido se separa de la banda y pleitea por el nombre del grupo, que para algo él ayudó a crear, pero como casi siempre, la chica sale victoriosa. Tres son multitud, se dirán muchos después del resultado de Something.

Parece increíble que con este panorama Chairlift no sólo se haya vuelto a poner en el mapa sino que ha logrado asentar su sonido propio creando una alegoría ochentera llena de refinamiento y estilo sin olvidarse de cierto toque oscuro que acompaña muy bien la recreación de los clubes de los ochenta. Toda un revival hecho no sólo para nostálgicos o para acérrimos al Synth pop. Es un disco elegante que encaja en cualquier ambiente con clase y además tiene letras actuales y sorprendentes. Amanaemonesia es una pieza que habla sobre la adicción a Internet y la soledad que produce. El single es lo suficientemente poderoso para resumir este larga duración. Un disco muy bien estructurado con un sonido inconfundible que no el dúo traiciona en ninguno de los once cortes. Abuso de sintetizador, algún riff de guitarra perdido en alguna canción y una voz melódica y muy personal que te transportan treinta años atrás.

Reconozco que la primera escucha del disco me pilló en frío pero una vez que repasas temas como Wrong Opinion, Sidewalk Safari o Met Before te introduces en una atmósfera decadente en la que todos aquellos conceptos musicales que parecían caducados, a pesar de su valor retro, adquieren una actualidad increíble.

Ese es el mérito de Something, haber creado unos ochenta alternativos en pleno 2012, unos ochenta sin heroína pero con el mismo pesimismo glamuroso, una década sin hombreras pero que se asienta en las bases de lo que fue aquella forma de entender la música. Siempre a la sombra de sus “vecinos” MGMT o Yeasayer, el dúo ha logrado un disco diferente que marca una línea de futuro más que interesante y con productores como Alan Moulder, de Depeche Mode, o Dan Carey, de Hot Chip. Un álbum con suficiente fuerza para ser un género en sí mismo y establecer un punto de inflexión en ese Synth pop que empezaba a sonar siempre igual. Otro disco que deja en evidencia que no hay nada como una decepción amorosa para crear arte o, como dice mi padre, “No hay nada como llevarse una hostia para poder progresar”.

Puntuación Crazyminds: 7,5/10