CAT POWER – SUN

Tras cuatro años de silencio después de Jukebox, y seis después de ese espléndido The greatest que consolidó su carrera, Chan Marshall nos advirtió de que tomaba un nuevo rumbo. Una reciente ruptura sentimental y un radical corte de pelo eran el preludio de lo que venía. Y lo hizo con dos aperitivos que nos desorientaron un poco, que hicieron que no supiéramos por dónde iban a ir los tiros, pero que nos dejaron con muy buen sabor de boca. Ese piano y ese ritmo de Ruin sonaban alegres y refrescantes, combinaban a la perfección con su voz y nos daban una sensación de que algo había cambiando pero en el fondo estábamos ante la misma Cat Power de siempre. Y con Cherokee la evolución se hacía más evidente y mostraba los primeros tintes electrónicos, sonando también de manera muy apetecible.

Al fin el esperadísimo Sun se publicó el pasado 4 de septiembre y a primera escucha, tal y como preveíamos, es desconcertante. Por todos lados aparecen sintetizadores que chocan con los arreglos tranquilos y clásicos a los que nos tenía acostumbrados, que dotan a las canciones de ritmos y giros inesperados. Se notan a leguas ganas de experimentar, de probar sonidos nuevos, de ensayo y error, de retar a quien lo escuche. Pero, aún así, en el fondo tenemos la sensación de estar ante Cat Power, su esencia vuela a lo largo de los once cortes que componen el disco.

De esta combinación de elementos salen muy buenos temas, como los dos excelentes aperitivos comentados, probablemente las dos más destacadas, la extrema pero adictiva Sun, 3, 6, 9 (sí, posiblemente los mejores temas se encuentren justo al principio), una desconcertante Human being que finalmente atrapa, esa Manhattan con todo su sello personal (recuerda levemente al Love and communication que clausuraba The greatest), la rockera Silent machine cercana también a lo que siempre nos ha ofrecido, o esa Nothing but time que quizás se haga un pelín larga pero que merece la pena esperar a que aparezca Iggy Pop en ella.

Sun es el típico disco que crea controversia. Habrá muchos seguidores de la cantante que comprensiblemente salgan corriendo tras escucharlo, mientras que alguno quizás lo encuentre una obra maestra por el simple hecho de sonar diferente, de mostrar una evolución. Ni una cosa ni la otra. La experimentación en sí no es suficiente para poder considerarlo excelente por sí mismo, pero tampoco es un fracaso, ni se acerca. Es un buen disco, una colección de canciones que quizás peque de una cierta falta de coherencia, sin ser nada grave o estrictamente necesario, con algunas canciones excelentes, otras muy dignas y alguna que otra que cueste saber por dónde cogerla. En el que disfrutamos de la preciosa voz y la arrolladora personalidad de Chan Marshall, algo que, después de todo, raramente defrauda.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7/10

Síguenos en Facebook:

¡Y también en twitter!