CASCADEUR – GHOST SURFER

Cascadeur es el nombre artístico de Alexandre Longo, un músico francés de ascendencia italiana escondido bajo un casco de la misma manera que sus más famosos compatriotas, Daft Punk. Un paralelismo que se acaba en el aspecto estético, ya que su estilo musical se encuentra un tanto alejado del baile electrónico del popular dúo. Hace tres años apareció en la escena musical de manera tímida con un disco llamado The Human Octopus en el que nos presentaba una propuesta intimista y delicada de melodías suaves acompañadas de una cuidada instrumentación compuesta por guitarras acústicas, pianos, cuerdas, vientos y algo de electrónica sutil.

Son estos elementos con los que se siente cómodo, y es por ello que repite en esta segunda entrega, haciéndolos marca y seña de la casa. Rodeado de múltiples colaboraciones como las de los cantantes Eric Pulido de Midlake, el francés Christophe o Stuart A. Staples de Tindersticks, el músico Tim Smith o DJ Pfel, nos regala un trabajo compuesto por dieciséis cortes cuidados hasta el último detalle y llenos de matices. Temas de un pop elegante y ornamentado elegantemente hasta el límite, en las que el envoltorio instrumental parece querer proteger de manera delicada su voz casi en falsete, una voz tan fina e intensa como resultan finalmente sus canciones.

Comienza con Casino y su introducción electrónica y ambiental resulta el mejor inicio para presentar el disco, dejando lugar después a una melodía en voz que va de menos a más y finalmente estalla junto al elenco instrumental al que se le han unido cuerdas y guitarras. Un festival de sonidos que parece cambiar de tercio con una Visage pâle más sencilla pero que resulta una buena continuación para la primera canción, con la que comparte las colaboraciones de Eric Pulido y Tim Smith.

Pero todo ello no es más que un cojín para que aparezca de repente el teclado mágico de la canción que da título al álbum, Ghost Surfer, y nos sumerjamos en uno de los temas centrales del disco. Una pequeña joya de melodía pop, pegadizo estribillo y evocador y rítmico acompañamiento. Tras esta, descansamos el ritmo con una sosegada y preciosa Kisses, cuya dulce melodía se deja mecer por un tierno piano y unas leves cuerdas que dan la puntilla final al estribillo. Un descanso adecuado para encarar la épica de Mohawk, a la que sigue la clásica The Odissey y desemboca en la intensa y creciente The Crossing al final de la cual reconocemos la voz inconfundible de Stuart A. Staples.

Casi hemos llegado por entonces al ecuador del disco y ya hemos entrado en una espiral ambiental y emotiva que nos hace cerrar los ojos y apreciar todos y cada uno de los detalles que componen Ladyday, perdernos entre el piano y la delicadeza de Standalone y sonreír y dejarnos llevar por el pop coral de Scarface. Lástima que a estas alturas tengamos que perdonar algún corte menor como White Space , Dark Passenger o Babylone, Babylon???, aunque por suerte nos quedan fuerzas para retomar las ganas de continuar escuchándolo con Collector. Un tema cantado en francés con el mejor sabor de la chanson francesa pero llevado a su terreno y rematado con intensas pero delicadas guitarras. El empujón final para poder despedir el conjunto con las dos partes de la casi sinfónica Road Movie.

Con todo esto resulta evidente que no es un álbum perfecto ni completo. Los elementos instrumentales y ambientales son muy bellos pero finalmente resultan demasiado homogéneos a lo largo de la hora de duración del álbum. Es por ello que provocan una sensación de dejà vu que hace que las últimas canciones no aporten nada nuevo y nos dificulten terminarlo. Puede que uno de los mayores defectos que tenga este álbum es su ambición, lo que lo alarga más de lo necesario y hace que la segunda parte sea más dura, aún con piezas sublimes como Collector.

De todos modos, estamos ante una propuesta muy interesante y llena de bonitas canciones con una dosis justa de emotividad y libre de estridencias, que tranquilizan el alma mientras la surcan, viajando paralelas a nuestros sentimientos. Algo que ya nos ofrecían los temas de su anterior trabajo, más breve y tranquilo en general pero muy similar en cuanto a sonido. Que sin ser de sobresaliente tiene varias canciones que bien merecen ser destacadas y que harán las delicias de todos aquellos que gusten de sonidos tranquilos, emocionales y evocadores.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7/10

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