BRUCE SPRINGSTEEN – HIGH HOPES

BRUCE SPRINGSTEEN - HIGH HOPES

En una ocasión, tras ver un corto que le había presentado, un profesor me dijo: “Está bien, pero no me dan ganas de volver a verlo”. Aquello se me debió quedar marcado en la mente, pues ha sido lo primero que me ha venido a la mente al escuchar el nuevo trabajo de Springsteen. High Hopes es el decimoctavo álbum del Boss, sigue sonando tan épico como siempre, sin perder ni un ápice de fuerza. Y aun así no convence.

High Hopes es un disco de sobras, descartes de estudio y reinterpretaciones de temas ya grabados o sólo tocados en directos, un disco de rarezas por así decirlo, pero que no acaba de sonar a eso. Algunos temas se rescatan de los anales de los estudios de grabación, y otros se han grabado por primera vez en un estudio con la E Street Band actual. Aquí es donde reside la importancia de la nueva incorporación a esta, Tom Morello de Rage Against The Machine, quien el año pasado se uniese al Wrecking Ball Tour, y ya participara anteriormente en otras grabaciones. Morello es posiblemente el elemento más crucial de este disco, que sería sustancialmente plano si su guitarra explosiva no reinventara todos los temas de raíz folk del álbum.

High Hopes abre con la canción del mismo título, una versión de la que ya grabasen en el 95 para el EP de Blood Brothers, agradablemente mejorada. Es fuerte y reivindicativa, de esas que le permiten saltar por el escenario. Como si intentara reflejar en el álbum todo el poder de sus directos (si acaso eso es posible, yo estoy firmemente convencida de que es imposible), nos abre el camino de un álbum de rarezas cargadas de dinamita.

Pero vayamos directamente a lo interesante del álbum, las re-grabaciones de The Ghost of Tom Joad y de American Skin (41 shots). La primera, la gran historia de la depresión americana, es un ejercicio de reflexión curiosa. Es tal vez una de las historias más conocidas de la literatura americana, el exilio de la familia Joad durante la Gran Depresión; una historia que hoy tiene casi más vigencia que en el mismo momento en el que se escribió. Tal vez por eso, Springsteen haya decidido traerla de vuelta, pero mucho más alta y rabiosa, grabando por fin en estudio la versión que tantas veces ha tocado con Morello sobre los escenarios, y alargándola hasta los siete minutos y medio. Son tiempos difíciles, y hay que demostrarlo.

La otra revisión de la historia, American Skin, también suma sus buenos tres minutos (¿excesivos? Probablemente) en esta nueva versión. Estandarte de la justicia, Springsteen dedica esta vez la canción a Trayvon Martin, el chico negro de 17 años que un policía blanco tiroteó en 2012 y sacudió la opinión pública estadounidense. Y aunque igual que anteriormente, no es que no sea lícito usar la vieja canción pues la causa sigue siendo vigente, pero no deja de sonar extraño. Y estas canciones son lo mejor del álbum.

En fin, hay más. Entre descartes destaca Harry’s Place, una grabación para The Rising (2002) que no llegó a incluirse, y que recupera los teclados y el saxofón de Danny Federici y Clarence Clemons, respectivamente, ambos fallecidos en 2008 y 2012.

High Hopes es un álbum hecho de jirones, con sorprendente consistencia a pesar de que se le noten las costuras. La nota final la pone Dream Baby Dream, canción original de Suicide, pero de la que el Boss podría adueñarse sin que nadie se atreviese a intentar reclamarla. Es el contrapunto exacto de High Hopes, suave y tierna, un buen final, y de lo mejor del disco.

Ya hay anunciada una versión especial que incluirá un DVD de la banda tocando el Born in the USA (1984) de cabo a rabo en uno de los conciertos del Wrecking Ball Tour. A lo mejor es este DVD lo que le falta al disco de sobras para darle un sentido por el que merezca la pena escucharlo más de una vez.

Para un músico que lleva tantos años en activo como el Boss, que sigue llenando estadios en megaconciertos de más de cuatro horas a sus casi 65 años, este disco es un éxito. Hay otros que sacan bootlegs de debajo de las piedras (está feo decir nombres, pero seguro que más de uno os viene a la mente), que se avergonzarían si los compararan con este. Pero dentro de los estándares que se marca el mismo Springsteen, no deja de ser una curiosidad.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7/10

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