Bravo Fisher! – Solos

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Nuestra puntuación

8

7

Tres años después de El valle invisible, Guillermo Galguera (Bravo Fisher!) ha regresado con Solos, un tercer trabajo con sabor a segundo que supone un importante punto de inflexión. Los sintetizadores alegres, las melodías pop y los estribillos bailables han dado paso a una electrónica oscura y experimental que refleja una importante etapa personal vivió el artista vallisoletano tras su última relación sentimental. Un álbum conceptual que habla con sinceridad y de manera autobiográfica de la soledad y que, así, da paso a una nueva etapa musical.

Luto abre el disco, dejando claro lo que vamos a encontrar en él: sonidos envolventes y letras que hablan de la tristeza y la pérdida. Sobre una base a la que se le van sumando elementos escuchamos “el tiempo ha muerto hoy, mi amor” en un loop constaste, una muestra de todo lo que representa Solos. Después, Luznegra, en la que de nuevo hay frases cortas que se repiten, pero en esta ocasión con un ritmo muy marcado e incluso con unos coros bastante pop hacia el final. Con un reloj que emprende una cuenta atrás llegamos a Despídeme, que cuenta con la colaboración de Niccó y los primeros versos en inglés. Un spanglish que sorprende por estar tan bien ensamblado como la canción. “Esto no es el final, es solo el principio”, canta Guillermo Galguera, como avisando de lo que está por llegar. Y es que a continuación viene el tema del que más orgulloso se siente: Frío. En él destaca por primera vez el piano sobre las percusiones, con un juego de voces que corean constantemente “ya se va el calor de mí, tú me apagas” de una manera sumamente envolvente.

Soñamos es de entrada lo más alegre que escucharemos en Solos. Más ritmos repetitivos, pero que en esta ocasión hasta invitan al baile. Pero en Alas regresa a ese sonido sombrío y atmosférico, aunque con una letra cargada de esperanza que nos anima a volar alto. Fuego es una canción en constante cambio, uno de los temas más complejos y, también, uno de los mejores. Tras hablar de lo difícil que resulta aceptar que a veces las cosas no funcionan y que, simplemente, la otra persona no puede salvarnos, en Solos se empieza a asumir la pérdida, como bien refleja Ruido, para luego dar paso a los primeros acordes de Brillar, un tema intenso que empieza con suavidad, pero que nunca acaba de explotar. Y de esta forma llegamos a Solos, un buen broche final cargado de redención para el disco homónimo.

En definitiva, Solos es un álbum oscuro, complejo y elegante al que merece la pena dar una oportunidad. Si la electrónica no es lo tuyo, quizá eches de menos el cubata en la mano mientras lo escuchas, pero, sin duda, Bravo Fisher! ha sacado un trabajo interesante, maduro y valiente, porque no es fácil virar hacia nuevos sonidos, especialmente si dejas de lado el indie para adentrarte en un terreno más experimental.