BOB DYLAN – TEMPEST

Han sido años de largos y arduos caminos y Bob Dylan quiere hablarnos de tiempos pasados. Como ese abuelo que te sienta a contar batallitas, pero que hay que escuchar. Y a este abuelo que además estrena disco, se le escucha con gusto. Porque en este Tempest dónde se entremezclan notas blues con una voz tan cascada como desgarradora, Dylan nos canta libre y sin tapujos, como le sale de las entrañas. Para bien o para mal. Para el futuro o para el pasado, que lo mismo vale. Y nos quitamos el sombrero.

¿Y qué nos cuenta el tito Bob esta vez? Nos habla con la tranquilidad de saber que a alguien con su trayectoria, no le van a acotar. Y así firma un tema de casi catorce minutos sobre el desastre del Titanic en la homónima Tempest, como le da por recordar a un ídolo caído en combate, John Lennon, en Roll On John. Pero también habla de pequeñas historias cotidianas, como por ejemplo del silbido que anuncia un ferrocarril que cruza la ciudad de Duquesne en la nostálgica Duquesne Whistle, canción adelanto del disco de la que ya pudimos ver su videoclip. Latigazos bluseros encontramos por todos lados, azotándote sobre todo en Early Roman Kings o Narrow Way, con ritmos provocadores, sureños. Tempest es un disco que se construye con la voz como principal herramienta, una voz que a veces llega a dar grima por su aspereza -Pay In Blood- otras veces juega con notas más graves y susurrantes -Tin Angel, Scarlet Town- donde además se advierte un halo siniestro y oscuro.

Un poeta que además canta, ni más ni menos. Bob Dylan se ha ganado su respeto y es un ejemplo de que quien tuvo, retuvo. Un soñador que aún sigue soplándole al viento, porque sabe que lo tiene a favor y no tiene que rendir cuentas ante nadie. Si acaso, ante él mismo.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 8,5/10

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