Blondie – Pollinator

Nuestra puntuación

6

Blondie ha vuelto a sus orígenes tras experimentar con la electrónica en su anterior trabajo, en una fantástica mezcla de estilos capaz de transportarnos a su sonido clásico sin dejar de sonar novedoso y agradable, fácilmente sea por toda la experiencia que la banda lleva a sus espaldas desde sus inicios. De este modo, en Pollinator, la banda vuelve a entregar a sus fans su estilo pop convencional, sin dejar las ganas de sorprender.

Suena coherente y cada corte del álbum tiene su estilo personal, lo que lo hace un disco disfrutable, tanto como si lo escuchas todo de una sentada, o si prefieres escuchar cada canción por separado. La producción, a pesar de ser bastante lineal y mediocre, es acertada y cumple su función de adaptarse al estilo de voz de la cantante Debbie Harry. El primero de sus puntos fuertes son sus colaboraciones, que les dan ese toque clásico con, por ejemplo, Joan Jett en Doom or Destiny, la primera canción, y el contrapunto novedoso con, entre las que podemos encontrar a Charli XCX en Gravity. Líricamente, el elepé no es nada del otro mundo, pero tampoco se busca serlo; se puede decir que la simplicidad, tanto en la intrumental como en las letras, es otro de sus puntos fuertes.

Por otro lado, el hecho de que la nombrada anteriormente producción sea tan plana resulta chocante con los temas donde se busca un pequeño resquicio de experimentación. Los efectos que se utilizan en la guitarra acústica de When I Gave Up On You no pegan nada en un tema que no los pide para nada. O alguna modulación o distorsión que más que aportar, lo que hace es ensuciar la voz; aunque este último ejemplo es más superfluo, ya que sólo son momentos puntuales y no durante todo el LP. O Love Level, con una clara influencia del hip hop que no acaba de encajar en el conjunto, y como resultado queda una canción floja, caótica y sin identidad.

No es un mal trabajo para nada, y a más de un fan del grupo en la época de Parallel Lines de 1978 les gustará debido a su acercamiento a sus raices, sobretodo en temas como Fun, Long Time o Already Naked, los que son, por cierto, son los más recomendables de todo el álbum. No está exento de errores, ni son fallos que se puedan pasar por alto; aún así, éstos no influyen en una escucha casual. Por lo tanto, lo que tenemos entre manos es un trabajo cuidado más o menos funcional, de un Blondie que demuestra que quieren redimirse y volver dando un puñetazo en la mesa, aunque aún le queda camino por recorrer.