White Lies – Big TV

“Sigue teniendo mucho sonido, sólo que con menos guitarras y menos de todo en general, puedes escuchar cómo tocamos los instrumentos… Los que nos conozcan desde el principio y nos hayan visto desarrollarnos van a amar este álbum”. Así es como Harry McVeigh, frontman de White Lies, definía el que sería su tercer trabajo: Big TV. La banda, que anunció en enero del año pasado que por fin publicarían nuevo material, lo ha hecho finalmente el cinco de agosto de este año; contando con la producción de Ed Bull, que también produjo Bloodsports, el último largo de Suede.

 

Podemos decir que es su disco más melódico hasta la fecha, pero sigue teniendo su sonido característico, que nos puede llegar a recordar a Interpol o Depeche Mode. La madurez que vemos en este disco es innegable. Han dejado a un lado la actitud más rockera y juvenil que veíamos en Ritual para dar paso a un producto más original a través del cual “pudiésemos conectar directamente con el público”, según el cantante Harry McVeigh. El tópico del álbum es la historia de una pareja que se muda a una gran ciudad y los roces que surgen entre ellos.

 

De esto nos habla el primer corte, Big TV, que dice así: “I’ve got a room downtown, with a bed and a big TV”; cuyos sintetizadores nos recuerdan un poco a New Order. Le sigue There Goes Our Love Again, la mejor canción del disco. Tiene una melodía muy pegadiza, y termina con un ruido distorsionado que contrasta bien con la voz de McVeigh. Entra en una fase más tranquila y experimental con Space I, interludio que tiene segunda parte más adelante, Space II. Ambos cortes tienen un toque de canción de cuna con un ambiente místico que complementan bien el siguiente tema: First Time Caller. Una canción lenta con una letra profunda y dura, como vemos, por ejemplo, en este verso: “I want you to love me more than I love you. Tell me if that’s something you can do”.

 

El disco continúa con Mother Tongue, canción del estilo de To Lose My Life, su primer trabajo, y con Gettin’ Even. En esta canción vemos la facilidad con que White Lies pueden tratar temas tristes en un formato pop y bailable y además con una línea de guitarra muy pegadiza. A mitad del disco nos encontramos con Change, reflexiva, que retoma el tema del desamor y que engancha con Be Your Man, otro tema cañero del tipo al que nos tienen acostumbrados.

 

Ya para entrar en la recta final del trabajo llega Tricky Love, una canción de relleno que es difícil de catalogar y que nos deja un tanto fríos, algo que consigue combatir perfectamente el siguiente corte: Heaven Wait. Crea un ambiente cálido a través de una base pausada de sintetizadores del estido de Depeche Mode. Para finalizar Goldmine, himno apropiado para terminar el disco.

 

Cabe destacar la mala costumbre que tienen de acabar las canciones con un fade out o repitiendo los coros, que hace que los temas se vuelvan un poco monótonos. Por lo demás, nada que objetar. En un momento como el de ahora, en que es difícil estar siempre al pie del cañón, White Lies no nos enseñan nada nuevo, pero saben combinar sus antiguas fórmulas con nuevos conceptos para lograr grandes resultados; y así nos lo demuestran en Big TV.

 

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7.5/10