ATENCIÓN TSUNAMI – SILENCIO EN LA RETAGUARDIA

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Nuestra puntuación

8

Algunos de los que escuchamos Que Le Corten la Cabeza en 2014 no podíamos dar crédito al nivel técnico, lírico y meramente musical que firmaban Atención Tsunami, que a pesar de tener otro álbum en la calle eran –tristemente- unos desconocidos en nuestro panorama. Dos años después y bajo la tutela de nuevo de Raúl Pérez en La Mina, el quinteto nos trae Silencio En La Retaguardia. Su tercer largo ahonda en las melodías accesibles con ecos tribales (Afrocore, dicen por ahí) y ganchos del pop rock más trascendental de España. Aunque tal vez pierde en lo memorable de canciones como Llamas en Llamas o Marisol, su nuevo largo recoge y compacta mejor que nunca un sonido que les es intrínseco a ellos exclusivamente, y que suena formidable.

Desde el fulgurante arranque, en Hoy es un Buen Día Para Morir, las intenciones parecen mucho más claras, y si no atentos a la letra, que mucho menos lírica y más agresiva reza “Que no es verdad, que nadie te obliga a comer mierda así, que nadie te obliga, a transigir”. Con un tono más oscurista (tremendo el bajo) y político, la obertura incita a la acción, al movimiento interior y a la agitación inquieta… Con las cartas echadas, y tras uno de sus temas más redondos, Atención Tsunami atacan ahora a nuestra vena más melancólica y nostálgica en La Ira de Kaplan. Esos recuerdos de nuestros primeros discos, adquisiciones, o pinitos con instrumentos se mezclan en un amasijo memorial, mientras los pedales extienden las distorsiones sobre la voz en modo spoken Word de Álvaro.  Algo que sucede en Silencio en La Retaguardia es que se adivina mejor un “tener las cosas claras”. Las letras están menos rodeadas de florituras, llegan más vivamente y de forma más acertada a lo que tratan de contar. Esto se ve en todos los cortes, también en la tremenda Poniente, o en el segundo single; El Algoritmo de La Noche. En cuanto a la primera de estas dos, completa el trío de apertura de forma absolutamente sensacional, tal vez otra de las mejores canciones que han grabado, con una letra orientada a su ciudad, emocional y técnicamente evocadora.

En la segunda mitad del álbum, a pesar de continuar la línea directa y afectiva, se entra en este aire trascendental que caracteriza a Atención Tsunami (gracias en parte al tensísimo crescendo de La Masía del Más Allá). Senderos Luminosos la guía un contagioso punteo acompañado por unos oníricos sintetizadores, que a pesar de formar una de las canciones más simples del álbum, ayudan al mood de lo que queda por llegar “ahora mi mente viaja, mi mente se desplaza”. Hagamos un Circo con Animales del Pasado es a nivel instrumental la canción más apasionante del álbum. Es posible que ayude a ello la escueta pero emocionante letra (¡Qué sustancial!) pero las apasionantes variaciones, los enfrentamientos entre las cuerdas, y las capas que se entremezclan y aglomeran con total acierto cumplen con creces su función. Cuando uno acaba tan centrado en la fase musical cualquier cosa puede pasar, y así no sólo afloran sensaciones tremendas desde el propio tema, si no que este ayuda en una imponente introspección. Desde aquí no puedo otra cosa que esperar a verla en directo, de nada sirve referenciar posibles influencias en un tema tan redondo, que además da paso al experimento más íntimo y transgresor de Silencio en La Retaguardia. Los sintetizadores del tema que da nombre al álbum son por momentos de The Knife, por momentos de New Order, o de unos luminosos Wild Beasts. Pero lo que realmente logran es instaurar definitivamente el mantra del álbum; ese “sentir el puto click, y no hacer pie”, tan angustioso y frío como cercano y afectado.

Tampoco le deseamos a Atención Tsunami la suerte de las bandas más famosas de nuestro país. Más que nada porque casi ninguna de ellas ha creído, querido y logrado llegar tan lejos con su sonido como lo ha hecho el quinteto. Pero sí que es cierto que este Silencio En La Retaguardia es otra advertencia, otro toque en el hombro para que entendamos que aquí pasa algo, que esta gente está trabajando en algo muy propio, muy reconocible, y de un nivel realmente alto. Un nivel al que no responden muchas otras agrupaciones de España que tienen más caché, y que esperemos un día alcancen ellos, autores de nuevo de uno de los discos nacionales del año. Y larga vida al Afrocore.