ANOHNI – HOPELESSNESS

anohni

Nuestra puntuación

8

9

ANOHNI, Antony (antes vocalista de Antony & The Johnsons), o como quiera que la llamemos volvía el viernes 6 con uno de los discos más esperados del mes (nadie esperaba a James Blake o Radiohead). Tras terminar con su anterior proyecto la cantante se enfrascó en un proyecto junto a Oneohtrix Point Never (que lanzó un álbum monumental el año pasado) y Hudson Mohawke (productor de Kanye West, Azealia Banks, Drake…), con lo que el objetivo parecía claro; rodearse de influencias modernas.

HOPELESSNESS es uno de los trabajos más ambiciosos de los últimos años, su objetivo no es sólo el de aunar el sonido pop con el más vanguardista y convertirlo en una máquina de hits, si no que a ello pretende añadir himnos de protesta social, tecnológica, medioambiental… El caso es: ¿Cumple su propósito? No, pero casi. Cualquiera que haya escuchado los trabajos de Daniel Lopatin (OPN) entenderá que su música es de todo menos bailable –más bien espasmódica- aunque resulta sorprendente lo bien que llegan a funcionar a nivel instrumental las producciones conjuntas con Hudson Mohawke. El disco se mueve constantemente entre beats semi-idustriales y sintetizadores pop, mientras que sus letras traen consigo un cargo de conciencia devastador, así Antony trata de generar esta dualidad incómoda pero sin duda interesante en el oyente.

Este largo es un señor ataque al funcionamiento de los Estados Unidos de América (en cierta medida a occidente como ente político), y la cantante no deja títere con cabeza. Las letras tratan sobre temas como: una niña que quiere que la bombardeen para volver estar con su familia, el cambio climático (la épica 4 Degrees), el gran hermano de internet (Watch Me), las ejecuciones intervencionistas, la figura de Obama como la de un traidor (Obama, obviamente), o el virus que supone el ser humano para el Planeta Tierra. A lo largo de los 11 temas Antony critica una detrás de otras todas las políticas del país y del sistema actual, confesando en los últimos que ni siquiera está ya interesada en salvar a su especie, sino simplemente en salvar al resto de los seres que habitan el globo. En cuanto a la producción hay que tener en cuenta que a pesar de poseer un sonido bastante unificado, HOPELESSNESS está elaborado por dos músicos de lo más dispares (y ANOHNI, claro). Por tanto la mejor manera de hablar de la misma es diferenciando entre las pistas en las que intervienen cada uno.

Las dos conjuntas –4 Degrees y Crisis– son precisamente dos de las más resultonas, en ambas hay un aporte orquestal y una gran sensación de trascendencia en momentos en los que Antony canta “Im Sorry, Im Sorry” o; “I wanna burn the sky, I wanna burn the breeze, I wanna see the animals die in the trees”. La producción de Hudson Mohawke en solitario por lo general es bastante poco rebuscada, divertida y repleta de sintetizadores. Es funcional a pesar de su poco riesgo y en canciones como Drone Bomb Me o Execution nos hace movernos de forma desgraciadamente involuntaria (al menos un poco). En cambio Lopatin no se deja ver a gran escala en casi ningún tema, y en los que lo hace aporta un ambiente enrarecido y tenso que se torna por momentos angustioso o terrorífico. Hablo concretamente de Obama, en la que la voz de ANOHNI, grave, seria, oscura y cavernosa hace una enorme labor y de Violent Man, en la que OPN resulta el comandante y parece estar remezclando una canción del artista principal. Lástima la corta duración de esta.

Aunque no llega a cumplir uno de sus grandes objetivos –hacer bailar a la gente con música reivindicativa- HOPELESSNESS sí que consigue aunar gran parte de lo mejor del pop y la experimentación y trasladar al oyente a un incómodo movimiento “Light”. Este álbum exige tomar la acción, y gracias a su mensaje directo y urgente sí que acaba por calar en el que lo escucha -las melodías bellas y potentes por igual hacen el resto-. ANOHNI ha vuelto al ruedo con fuerza, no podemos esperar a verla en directo, y sobretodo a ver lo que una vez más el arte con fondo es capaz de hacer con la gente que lo consume.