ANNA BURCH – QUIT THE CURSE

Nuestra puntuación

6

A pesar de parecer el debut de una novata, Quit The Curse es tan sólo el primer largo en solitario de Anna Burch. Ex-miembro de Frontier Ruckus y Failed Flowers, dos bandas de indie rock norteamericanas que nunca llegaron a ser trascendentes, la joven intérprete ha decidido dar su primer paso como solista. Lo primero que se pudo escuchar de ella fue un doble single que auguraba un trabajo más acústico y relajado del que se encuentra en su flamante referencia.

La cantante de Detroit firma la obra con el amparo de Polyvinil, sello independiente de Illinois que tiene en su nómina a varias cantautoras que etiquetan su música como bedroom pop o bummer pop. Este estilo, al que pertenece Burch, podría denominarse como el grunge del pop, por sus deprimentes letras que hablan de abusos de sustancias y enredadas relaciones sociales.

Buena prueba de ello es este disco, en el que Burch no deja de marear con sus problemas sentimentales y abusivos. Las drogas, los reencuentros, los engaños, los problemas con los hombres… Burch nos narra un no parar de encrucijadas en las que parece vivir el día a día. Usando constantemente además la primera persona para remarcar que, en su lirismo, se pueden encontrar rastros autobiográficos.

Englobando ese contenido de las letras, lo mejor del conjunto, multitud de influencias convergen en su sonido. Desde estilos más moderados como el r&b, el folk o el country, hasta destellos eléctricos, ensoñadores, funkies e incluso glammies. La balada veraniega Belle Isle sobresale gracias al delicado uso de los primeros, y las descargas de In Your Dreams y la dinámica Asking 4 a Friend destacan en ese segundo cajón.

El punto negativo se puede encontrar en el tono monótono al que da uso con asiduidad. En un género como éste, asociado con la música de cantautor, las comparaciones con otras artistas la perjudican. Está lejos vocalmente de seducir y conquistar al oyente con su registro, en el que tiene mucha presencia el falsete. With You Every Day, la última del álbum, es en la que más suelta se la oye a Burch, que parece contenerse por momentos.

Quizá el tono sea el adecuado para dar ese toque depresivo y amargado a las letras, pero con tanto disco irrumpiendo en este estilo, le va a costar atraer al público como hacen voces mucho más personales como la de Big Thief o Aldous HardingAnna Burch ha entrado sin hacer demasiado revuelo, demostrando timidez. Por lo tanto, su primer largo, pese a ser un heterogéneo y delicado producto, no llega a deslumbrar como lo han hecho otros precedentes.