ANIMAL COLLECTIVE – PAINTING WITH

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Nuestra puntuación

7

6

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS

Después de 17 años de carrera y nueve largos (no vamos a contar los tropecientos EPs) a sus espaldas, la banda de Baltimore Animal Collective, una de las más importantes para el desarrollo del pop experimental en nuestro siglo, se ha marcado un álbum que no es memorable. Después de entregarnos varios de los lanzamientos más espaciales, psicodélicos, repetitivos, desconcertantes, poperos y raros que hemos podido escuchar, les vimos flaquear en Centipede Hz, y definitivamente humanizarse cuatro largos años después en este Painting With. Hoy comento, como un párroco en un velatorio, los últimos y melancólicos momentos de una de las bandas que a muchos nos abrió a la música alternativa.

Dramas aparte, Animal Collective -este cuarteto que es como el cariñoso colega que te enseñó mil cosas que creías inexistentes- no están muertos, pero parecen haberse dejado un poco con su décimo largo. En este enésimo “effort” los de Maryland han “ido a lo seguro” dentro de lo que es el género que resulta casi exclusivamente suyo, recurriendo a una serie de fórmulas bastante facilonas y sobre todo ¡predecibles! No se dejen engañar por la familiaridad del sonido; las estructuras, divertidas y pobres, podrían ser de un tema infra-producido de hip hop, salvo por las mil y una referencias constantes a la música tribal e instrumentos irreconocibles siempre guiados por los teclados. Entre sintes de Game Boy y coros acelerados pero con todo eco anulado (¿por qué?) resulta complicado concentrarse en una escucha completa del álbum, cosa que no pasaba en viajazos (tripazos) como el Merriweather Post Pavilion, el Sung Tongs, Feels o Strawberry Jam. ¿Dónde está la repetición melodiosa y en bucle? La disonancia toma posesión de prácticamente el 80% del disco, provocando un extraño nervio histérico, del que se puede disfrutar, pero que no resulta del todo divertido. A esto se le suma  también que un alto porcentaje de las canciones carecen de variaciones rítmicas y se mueven en bases rave que no cambian durante los tres minutos de duración (no esperen un tema largo).

Tras la crucifixión de Panda Bear, Avey Tare & Co puedo ya decir que hay varios temas de un pop de ascendencia sesentera (Beach Boys) que resultan bastante escuchables. El problema es, como bien he dicho antes, que aventurarse a la escucha completa resulta farragoso. Tampoco es bueno que los tres adelantos que hemos podido escuchar hasta la fecha (Floridada, Lying in the Grass y Golden Gal) sean los mejores temas del álbum, que palidece un poco, obviando The Burglars o Bagels in Kiev. Por su producción pobre y su sonido en ocasiones superficial, Painting With parece más un producto del propio internet, que de una selva con unos individuos enmascarados golpeando cajas y xilófonos bajo los efectos de algún psicotrópico, y precisamente aquí es donde reside el problema último del disco, en que suena a Animal Collective, pero no a lo orgánico y natural que los hacía ser quienes eran.

Aunque como amantes y encariñados de la banda no nos cabe perder la esperanza, parece en cierta medida que el proyecto de Animal Collective ha exprimido lo mejor que tenía ya como conjunto, y que aun pudiendo dar productos de buena calidad, se encuentra en el ocaso de su unicidad. Painting With es un buen álbum de pop alternativo, divertido, entretenido y con varias pistas para bailotear este verano, pero en ninguna circunstancia alcanza el nivel al que nos han malacostumbrado los chamanes norteamericanos, que parecen agotados.

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