ANGEL OLSEN – MY WOMAN

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Nuestra puntuación

8

9

El final del verano siempre viene cargado de lanzamientos relevantes. Sin ir más lejos este año ha tocado lo nuevo de Frank Ocean, Nick Cave, Preoccuppations (Viet Cong), Vince Staples, Jamie T, Glass Animals, Jenny Hval, Bon Iver… Y por supuesto -y más que nunca- el tercer largo (segundo en Jagjaguwar) de Angel Olsen. La cantautora estadounidense que nos tenía acostumbrados a encasillarla en las facetas de lo-fi, folk y en este ambiente depresivo e introspectivo que sobrevolaba Burn Your Fire For No Witness ha dado en esta ocasión un paso al frente de esos que da gusto escuchar. Aunque ya se veía venir con los adelantos; si primero Intern generó la confusión con su aspecto synth pop/ new wave, después se convirtió en anécdota ante la identidad de estrella del rock que presentaba Shut up Kiss Me. Pero no contenta con esto Olsen regaló Sister a sus oyentes, casi ocho minutos de folk rock épico y emocional con los que deleitarse (y aún más dentro de la estructura del álbum).

Así se presenta My Woman, como un movimiento valeroso de una artista que creíamos abocada a su micro género sin opción redentora (lo cual tampoco es negativo, véase Waxahatchee). Sin embargo una sarcástica Angel Olsen suena desconcertantemente segura sobre unas composiciones más osadas y abiertas que nunca. Se atreve con el indie rock, con el soul jazz, riffs intensos de guitarra y coros celestiales entre otros elementos, que van convirtiendo su nuevo largo en su trabajo más redondo hasta la fecha. Tras la delicada y aterciopelada introducción a modo de balada socarrona, Olsen enfila una primera mitad del disco bailona, agresiva, mordaz y tremendamente dinámica. A pesar de que tanto Never Be Mine como Give It Up suenan dentro del nuevo molde y no sobresalen, se agradece la introducción. Certifica así este salto de calidad en la producción en el que la de Missouri sigue sonando a ella pero comienza a asaltar nuevos conceptos, a lanzarse a escribir de forma más atrevida y extrovertida, sabiendo que tiene cosas que decir, que tiene que hacerse oír. Shut Up Kiss Me es precisamente uno de los dos grandes ejemplos de este atrevimiento reforzado, en el que Olsen repite entre gritos “Shut up kiss me hold me tight…”, acompañada de una sensacional guitarra, como exigiendo… al igual que en Not Gonna Kill You, donde casi reta al sujeto de la canción; “It’s not gonna Kill you, It’s just gonna shake you…”.

Aquí empieza la mitad más apasionante del disco (las primeras cinco canciones duran 17 minutos y las otras cinco 29). Con gran entusiasmo y cayendo de la extasiada Not Gonna Kill You nos recluimos en Heart Shaped Face, con un aire a los trabajos previos de Olsen, pero con una cadencia y una mesura mucho más finas que las que hubiese firmado entre distorsiones hace dos años. A parte de remover nuestro estado emocional, este sexto corte nos introduce de lleno en el mundo tierno y trascendental de My Woman, que por momentos parece querernos hablar más hondamente de temas como la familia o el feminismo. Sister abre también con una templanza que poco a poco se mimetiza con un mood empíreo, culminando con Angel Olsen hablando de la muerte entre un tremendo sólo de guitarra y coros casi celestiales. No deja lugar a dudas, es una de estas canciones que le ponen a uno la carne de gallina, y que de seguro aparecerá en el top de las composiciones de la cantante, el resto de ella lo dejamos al gusto de los oídos del lector. Después llega Those Where The Days, la canción, que podría ser considerada la floja del bloque, es sin embargo la más elegante y grácil del álbum, con esa batería que roza el jazz y Olsen muy sugerente, sin arriesgar con su voz pero tampoco sonando tan cohibida como en Burn Your Fire For No Witness.

El acto final abre con Woman, que también podría entrar en el olimpo de canciones de Angel Olsen. Sincera y tediosa, con una melodía pausada introduce su reincidente mal de amor. Pero conforme avanza el corte la vocalista comienza a exacerbarse y a levantar la voz, acompañada por una batería cada vez más alterada y activa. Tras los arrebatadores gritos; ”I dare you to understand what makes me a woman” su guitarra nos brinda otro de los ‘highlights’ del disco, que en esta ocasión sí que cierra en paz, con la canción más sucia y titubeante del álbum, Pops, y una Olsen que se nos antoja tan humana como antes de la escucha.

Angel Olsen ha firmado (esta vez sí) uno de los discos del año, con un aplomo y una confianza enormes, que la sacan de gran parte de sus precintos, alzándola con enormes canciones al puesto de referencia actual. My Woman es emocional, tiene una producción concisa y acertada, pero además es accesible, sólido y profundo.