Alvvays – Antisocialites

Nuestra puntuación

8

7

El pop es alegría, diversión, frescura, entre otras cosas; y en ese género aparecieron de la nada los canadienses Alvvays en 2014, con un pop que representaba todos esos adjetivos, además de combinarlos con psicodelia, shoegaze y ambientes del dream pop. Una joyita de álbum que este año tiene reválida, se llama Antisocialites y, sin cambiar demasiado, consigue transmitir una evolución hacia un sonido más experimental gracias a los detalles electrónicos que cubren el LP de fondo a sus melodías adictivas y pegadizas.

Con una producción mejorable, quizá lo peor del disco, la voz de Molly Rankin se eleva recordando a figuras del género como Victoria Legrand de Beach House; mientras que su música, con su combinación de barroquismo y modernez, recuerda en varios temas a sus contemporáneos Temples. Un amasijo de diez temas que, en su corta duración, brindan una experiencia lisérgica y electrizante.

De primeras, en In Undertow, ya vemos pasos hacia delante, mucho más psicodélicos y luminosos nos sumergen en sus melodías delicadas y elegantes. Hay guitarras y ruido pero sin brusquedad. Dreams Tonite nos lleva al espacio mezclando detalles orgánicos con arreglos sintéticos. Los coros femeninos actúan de eco de Rankin en una seductora canción de pop ensoñador.

Los riffs psicodélicos que abren Plimsoll Punks nos adentran en un tema lleno de descargas shoegaze y en el que la parte vocal y la instrumental cohesionan perfectamente. Rankin muestra su falsete por primera vez en un tema que representa lo que se divierten estos jóvenes haciendo música. La animosidad y la frescura de su sonido se contraponen con una distorsión garage en Your Type. Colorida y eléctrica, forma un trío de ensueño junto a las dos siguientes canciones del LP: el ritmo del bajo de Brian Murphy en Not My Baby, con los teclados ochenteros generan una atmósfera brillante; así como la psicodelia agresiva y loca de Hey, conduce frenéticamente a un auténtico trip en forma de temazo, con unos riffs y un ritmo que ponen la carne de gallina.

Lollipop (Ode to Jim) mantiene el pie en el acelerador con un divertido pop psicodélico, mientras Rankin canta sin parar siguiendo el ritmo constante de la música. Con Already Gone llegamos a la parte final del álbum cambiando totalmente de registro. Una canción estresante e inquietante debido a una distorsión de fondo que rechina en el oído; un tema antimelódico.

El cierre comienza con Saved By A Waif, donde encuentro algo de fondo que me descentra, un sonido muy poco orgánico y que me hace pensar en una mala producción. Aun así, mantiene un ritmo in crescendo y juega con una bipolaridad en la que por un lado hay distorsión y por el otro melodía. Casi a capella acaban con la hipnótica Forget About Life en un disco, que muestra lo esperado en Alvvays, diversión y ganas de jugar con la música.