Alice Glass – Alice Glass

Nuestra puntuación

8

Tras acusar a su antiguo productor, Ethan Kath, de manipulación y abuso para con su antiguo grupo Crystal Castles, Alice Glass decidió salir del mismo y emprender una carrera en solitario. Hace dos años publicaba su primer sencillo, Stillbirth, y a principios de agosto el segundo, Without Love.

Poco más de una semana después daba un paso al frente y entraba al mercado con seis temas originales y sin apenas promoción. Hay quien ve una respuesta a Amnesti (I), el álbum lanzado por sus ex compañeros Crystal Castles y su nueva vocalista, Edith Frances. Lo que está claro es que este trabajo producido por Jupiter Keyes, miembro de HEALTH y ayudante en la creación de letras muestra a Glass en todo su esplendor, o al menos tal y como ella ha querido. Ella misma declaró que en este EP homónimo, Alice Glass, se puede “escuchar su voz muy clara” y algunos de los temas que contiene tienen “un sonido similar a ser comidas por hormigas de fuego” mientras que otros “suenan como si fueran consumidas lentamente por una serpiente”.

El EP abre con Without Love, el tema ya conocido que abre boca de lo que se escuchará a continuación, pero sin adelantar nada nuevo, pues los más fanáticos han estado una semana escuchándolo. Tétrico y ligeramente asonante de primeras, con la voz clara de Alice que se queda prácticamente a capela antes del estribillo. En momentos es acompañada por efectos de tono y reverberaciones que la agrandan hasta acabar tal y como empezó, con interrupciones y un turbio leitmotiv.

Forgiveness es más potente y recuerda a vocalistas como la francesa Mylène Farmer o Chibi de la banda The Birthday Massacre. Su base electrónica le da un carácter gótico, pero dentro de un estilo synth-pop y se hace breve pese a ser la segunda de mayor duración.

Los siguientes dos temas no llegan a los tres minutos de duración siquiera, pero son más potentes, si cabe, que los dos anteriores. Los gritos de auxilio en Natural Selection muestran un sufrimiento desgarrador tal, que muchos quizá no son capaces de tolerar o les chirríe en los oídos. Es el tema más sentido del EP y en él, Alice Glass, suplica que se la “libere del mal interior mientras grita en silencio”. White Lies por su parte, empieza oscuro y mantiene la línea que la cantante ha querido transmitir en este trabajo y, es más, contiene gritos como la anterior, pero su estribillo es más melódico, “comercial” incluso, llegando a desaparecer la base rítmica al final dejando un simple colchón clásico de artistas líderes de listas de éxitos. En definitiva, es un tema con variantes entre la oscuridad y una armonía esperanzadora al más puro estilo Chvrches o Katy Perry, salvando mucho las distancias.

Blood Oath, ese tema tan difícil de definir situada en el quinto lugar del álbum. Oscura y a medio-tempo hasta que desata su locura sobre una base electrónica al más puro estilo hardstyle. Por su parte, The Altar cierra el trabajo sin rítmica,  etéreo y con poco más de dos minutos y medio de duración. Es la guinda de la obra, la pista inesperada que rompe con todo lo demás.

Este EP es una provocación en sí misma pues demuestra a fans y ex compañeros que su creadora, Alice Glass, ha tomado una corriente completamente diferente a lo esperado. Eso o que tenía un dragón interno que en la banda no pudo expresar. Los sintetizadores han quedado a un lado y la voz ha ganado presencia desgarrándose en este homónimo debut de menos de veinte minutos de duración.