THE SHINS – OH, INVERTED WORLD

Es curioso que dos de los mejores álbumes ‘indie’ por excelencia de la década surgieran en 2001 de la mano de grupos debutantes: Is this it, de los imberbes The Strokes, y, un poco más desenfocado mediáticamente, el Oh, Inverted World de The Shins, estos mucho más granaditos ya y con proyectos anteriores a sus espaldas. La década del 2000 se abrió con cierta tendencia a resucitar el amor por las guitarras mientras el carrusel sin fin de la electrónica derivaba hacía el dancepunk y, sí, el electroclash, etiquetas que, ‘mutatis mutandi’, también buscaban cierto cosquilleo guitarrero (¿qué ofrecería al fin y al cabo la escudería DFA a mediados del 2000?).

 

Lo de The Strokes, visto dos lustros después, ahora nos parece como el descorchar de una botella de champán agitada: líquido convertido en espuma. El debut de The Shins, en cambio, ya ofrecía un poso contundente seguramente porque obedecía a una tradición inmediata. La de ese rock americano de los 90 que tan buenos momentos regaló a los melómanos (Pavement en el extremo indie, REM en la parte mainstream). Ahí nos encontramos con una irrupción poderosa que, mira tú por dónde, cultiva el estribillo y la melodía simple pero en canciones de intrincada estructura.

 

Es imposible olvidar el arranque del disco Caring is creepy y One by on all day, muy del gusto ‘indie’, casi lo-fi, pero enseguida, como el retrogusto de un buen vino, aparecen destellos de Beach Boys o The Kinks. El peso de la tradición pop y de la psicodelia reinan a lo largo de su breve duración: encontramos estribillos vigorosos, coros eufóricos, pianos y guitarras que te van ganando escucha tras escucha…

 

Sí, lo de toda la vida, pero especiado y aromatizado de forma peculiar gracias a James Mercer, el hombre detrás de The Shins hasta el punto que ya solo queda él en la formación actual con la cual, por cierto, ha entregado en 2012 un más que potable Port of Morrow. De esos años 2000 puedes preferir a Death Cab For Cutie –aquel 2001 dieron también el estimable Photo Album-, incluso a Spoon o Modest Mouse… Estos últimos fueron quienes se llevaron el año 2000 de teloneros a unos bisoños The Shins y les facilitaron las cosas para que se les abrieran las puertas de Sub Pop. Y, cosas de la vida: finalmente The Shins han acabado siendo el grupo más vendedor de la mítica disquera de Seattle porque con sus tres primeros discos superan el millón de copias vendidas.

 

Posiblemente, público y crítica prefieren el disco que sacaron en 2007 –Wincing the night away-. Pero este primerizo Oh, Inverted World es una joya de principio a fin y, claro está, contiene uno de los temazos de la década pasada New Slang. Posiblemente una de las piezas folkpop más redondas que ha entregado el grupo y que es inevitable emparejar a otros clásicos de similar acento del repertorio de Elliott Smith o The Decemberists. Inevitablemente tras New Slang me viene a la cabeza el Waltz de Elliott Smith de su XO. Pero seguramente la pieza de este debut que define el sonido The Shins sea The Celibate Life. Como diría un costarricense: pura vida.