THE BREEDERS – POD

Si Steve Albini asegura que es uno de los mejores trabajos que han pasado por sus manos y oídos de ingeniero de sonido, no hay duda, Pod debería ocupar plazas de podium del rock norteamericano de las últimas décadas. El tiempo –pero sobretodo el éxito del posterior Last Splash y el declive creativo en los tardíos trabajos que llegaron mucho después- ha generado una capa de olvido injusto sobre un trabajo que –digámoslo sin ambages- sería el mejor disco de los Pixies si estos últimos fueran los firmantes de Pod, y no The Breeders. Y sin los gritos histéricos y los falsetes cargantes de Black Francis eso es mucho. Por ejemplo, el segundo corte, Doe, tiene todo el ADN marca Pixies: Kim Deal sabe actualitzar todo un legado en solo dos minutos: del punk al pop casi meloso. Lo mismo pasa con Fortunetaly Gone. Inclusive se atreven con una versión de Happiness is a worm gun, contenida en el mítico disco blanco de The Beatles y –señoras y señores, redoble de timbal- ¡mejoran el original!

 

Es evidente que la bajista ataviada con la eterna camisa de leñadora Kim Deal es el alma de The Breeders y, también estoy seguro, el resultado final de este Pod –con la complicidad de Albini– hizo daño a los Pixies, donde se intuía el choque de trenes entre la Deal y Black Francis. Especialmente pienso en una pieza tan adictiva y cabezona como Hellbound que nada tiene que envidiar a cualquier hit de la banda considerada por muchos como la decana del ‘indie’ que devoraría las lista de éxitos a lo largo de los noventa -y que nadie vuelva a citar a Sonic Youth, por favor-: de Nirvana a Manic Street Preachers cabe un universo cuya luz emanaba de la discografía Pixies. Pero no hay que olvidar los escasos 30 minutos de Pod, casi sin distorsiones, con una línea de bajo limpia y expansiva, una batería que suena deliciosa y unos juegos de voces donde la Deal se apoya en Tanya Donelly, entonces guitarrista en Throwing Muses… Todo quedaba en 4AD, por entonces auténtico pulmón de lo que denominábamos ingenua y pretenciosamente rock universitario.

 

Dos años después, The Breeders publicaron un Ep también fabuloso titulado Safari, casi mejor de Pod: el tema titular y, claro, Do You Love Me Now, podrían figurar en cualquier recopilación más o menos rigurosa de lo mejor del pop de los años noventa. Nunca el rock femenino –si es que podemos otorgarle género a tal cosa- sonó tan natural.