Diario de Gira: Cuchillo nos cuenta sus experiencias en Madrid, Toledo y Valencia

Vuelven nuestros Diarios de Gira. En esta ocasión, tenemos el increíble placer de contar con los barceloneses Cuchillo, quienes van a compartir con todos vosotros las vivencias de las últimas fechas de su gira. Arrancamos…

1ª Parte; Madrid (“Hoy Empieza Todo”, Conciertos de Radio 3 y Museo Cerralbo)

Ir a Madrid siempre es una aventura: entrar en la ciudad, buscar la sala, descargar, probar, buscar parking, tocar, recoger, volver a buscar parking…Esta vez la cosa prometía y por suerte pudimos dormir lo suficiente como para continuar girando en buenas condiciones.

El plan del miércoles 16 empezaba tempranito, así que viajamos el martes por la noche y llegamos a casa de David y Carmen (Limbo Starr) para cenar. Como siempre, buenas viandas y mejor conversación. Henrik y yo compartimos habitación y Cuevana, Israel (con quemaduras de segundo grado en su brazo y mano derecha) durmió solo. Por la mañana nos levantamos con los panaderos de la zona, sobre las 6:30; ducha, desayuno, charla y directos a Radio 3. A las 8 entrábamos en el programa “Hoy Empieza Todo” con una breve entrevista y una canción de nuestro último disco Encanto (Limbo Starr, 2012) en directo; “Algo Mejor”.

Ni que decir tiene que los tres estábamos un poco desubicados, 8 de la mañana y tocando. Ángel Carmona es muy enérgico, pero lleva ventaja, según nos contó se levanta a las 4:30. La entrevista fue rápida y la copla la tocamos con bastante buen feeling a pesar de la hora. Nos despedimos del equipo del programa y bajamos a los estudios donde se graban los Conciertos de Radio 3, nuestra siguiente parada. Descargamos el equipo y nos fuimos a camerinos a por el siguiente café de la mañana. Al contrario que los programas de la radio, en los Conciertos de Radio 3 la cosa va con calma; cosas del diferido. Después de un rato nos llamaron para montar, así que comenzamos con la liturgia de cada concierto, cada uno con lo suyo. Por mi parte la cosa empezaba mal, me había olvidado en Barcelona la funda con los platos, así que tenía batería pero no tenía platos. Primer Houston de la gira, plan B; llamar a todos los amigos músicos de Madrid. Finalmente David nos dio la buena noticia; Roberto (guitarra de Ornamento y Delito) nos acercaba los platos de su batería a los estudios; mejor imposible.

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Mientras llegaban, Israel y Henrik probaban sus respectivos sets. Yo hice lo mismo cuando llegó Roberto. El concierto fue corto, una media hora aproximadamente. Lo hicimos dos veces, la primera para que todo el equipo de realización, luces y efectos planificase el rodaje y la segunda para grabarlo. Israel rompió una cuerda en la segunda canción, así que dimos por bueno el primer tema y retomamos desde el segundo, del tirón hasta el final. Siempre hemos visto los conciertos de R3 en la tele y, aun sabiendo que se graban durante el día, la sensación es bastante nocturna, pero no es así en el estudio, donde es difícil meterse en el concierto, apenas sin público y sabiendo que son las 12 del mediodía. A pesar de no haber tenido mucho tiempo para preparar el set y de cambiar el repertorio en el último minuto, el concierto salió bastante bien. Entre una cosa y otra acabamos sobre las 4 de la tarde con hambre caníbal. David nos llevó al comedor de RNE que estaba en el edificio contiguo. Charlamos sobre música, sobre internet, Neil Young y sobre la mala calidad del formato Mp3. Mucha cantidad, sí, pero la escucha está en un segundo plano, parece que lo único que importa es descubrir cuantos más grupos mejor, como si cada persona llevase un AR (cazatalentos) dentro. Llegamos a la misma conclusión de siempre; internet sí, calidad en el sonido por supuesto. Después de divagar un buen rato, volvimos a casa de David y Carmen a echar un cafe rápido, el tercero del día. Sin tiempo para más conducimos hasta Madrid (Limbo Starr está en Aravaca) para llegar a tiempo a la prueba de sonido del segundo concierto del día en el Museo Cerralbo.

cuchullodiariogira2Llegamos más o menos puntuales, sobre las 5 y media de la tarde. A pesar del cansancio, el concierto nos apetecía, por el lugar y porque las entradas se habían agotado con mucha antelación, buena señal. El museo contiene la colección privada de un mecenas de la época que cedió tras su muerte a la ciudad, hay de todo y mucho, perdidos por las habitaciones descubrimos un Greco que nos tentó por un momento, pero se nos iba de tamaño. Montamos todo el set en el salón principal, una mezcla entre iglesia barroca y Aula Magna, con público de frente y a un lado; raro pero distinto. Nos gustó. Preparamos un repertorio más tranquilo de lo habitual, tocando con delicadeza y jugando con las dinámicas. Como siempre tocamos “Navega”, la fuimos bajando de volumen hasta casi matarla cuando el reloj de la sala comenzó a dar las horas. Fue perfecto, la acabamos y aún quedaron dos campanadas en el aire, un golpe de efecto con el que no contábamos. Entre el público algún comentario; “Lo tenían preparado”. Tocamos hasta el final e hicimos dos bises cerrando un concierto atípico pero muy bueno. Entre el público amigos, Carlos y Quique de Pal, Remate…Recogimos todo rápidamente y nos fuimos a celebrarlo con unas cañas y unas tapas al bar de al lado. Como siempre en Madrid el reencuentro con la gente es corto pero muy intenso, muchas cosas que contar. Después de un buen rato, nos despedimos de la gente y condujimos hasta Aravaca donde pasaríamos los dos siguientes días a la espera de los conciertos de Toledo y Valencia. Aprovechamos el tiempo para hablar de nuevos proyectos con David y Carmen, jugar a la Play y descubrir “Gandía Shore”.

 

 

2ª Parte; Toledo (Sala Pícaro) y Valencia (Loco Club)

Nos despedimos de David y Carmen y salimos de Madrid con el estómago lleno, descansados y con ganas de llegar a Toledo de día. El viaje dura aproximadamente una hora. Henrik de copiloto, Israel haciendo de DJ y yo al volante, todo en su sitio. Llegamos con casi dos horas de antelación, descargamos y aún tuvimos tiempo para irnos al hotel a descansar un rato. A las 7 fuimos a montar el equipo y descubrimos la rareza de la sala, un espacio de tres plantas dispuesto como un coliseum; abajo el grupo, en la segunda y tercera planta el público, apostado sobre las barandillas de las pasarelas que forman el perímetro del local. Tuvimos algunas complicaciones con el sonido. La batería se sitúa debajo de una de las pasarelas, con el techo muy cerca, con lo cual el sonido se dispara de frente mientras que el resto se coloca en el centro, sin nada encima, haciendo que el sonido busque la altura hasta llegar al techo. Conclusión, demasiada batería. Ninguno de los tres logramos meternos en el concierto y eso se nota. A pesar de todo, mucha gente y muy contenta. Descubrimos que al menos 10 personas venían desde Madrid para vernos, buena señal. La gente del Pícaro nos preparó una zona Vip de las de verdad, llena de bebidas. Así que nos llevamos a unos cuantos seguidores y amigos a la parte de abajo. Volvimos a encontrarnos a dos chavales que nos habían visto 5 veces y charlamos con ellos un rato sobre anécdotas que a nosotros nos cuesta recordar pero que ellos tienen todavía frescas.

Después de un rato y con la cabeza en el concierto de Valencia, nos fuimos al hotel a descansar, previo paso por el restaurante para hacer un último trago los tres solos. Tiempo para charlar distendidamente sobre cualquier cosa. A la mañana siguiente nos despertamos con ganas de comer, así que lo primero que hicimos fue llenar el buche con un buen desayuno. Acto seguido recogimos el equipo, lo metimos en la furgo y le dijimos adiós a Cervantes. Nos quedan 4 horas de carretera hasta Valencia donde nos esperan los Castelvanians; el grupo que abrirá para nosotros. Llueve durante todo el viaje. Se hace pesado. Paramos a estirar las piernas un par de veces. Descubrimos un perro abandonado en una de las gasolineras. Parecía uno de esos galgos que los cazadores dejan de lado en cuanto no les sirven. Nos dio mucha tristeza. Intentamos contactar con la protectora, pero no lo conseguimos. Finalmente se lo comentamos al encargado de la gasolinera para que llamase. Nos comentó que ya lo habían hecho y que se pasarían a buscarlo. Al lado del galgo había otro perro que nos recordó a una hiena, en plena forma y a la expectativa. Parecía esperar a que el galgo estirase la pata y darse el festín. Nos montamos una película, pasaba por allí, sin más. Por fin llegamos a Valencia, localizamos la sala con el gps del iPhone y dimos con ellos sin problemas. Ahora sí, gracias Steve.

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La rutina de siempre, descargar, buscar parking, montar y probar. La prueba fue rápida, pim pam. Enseguida nos dimos cuenta de que la sala sonaba muy bien. Nos relajamos y nos fuimos al barrio del Carmen donde nos encontraríamos con Unai e Irene, nuestros amigos. Cenamos con ellos y volvimos a la sala a tiempo de ver a Castelvanians. Muy buen concierto y muy bien ellos. Ojalá encuentren discográfica pronto, tienen mucho talento. A pesar de la oferta musical en Valencia no estaba mal de gente, unas 150 personas. Empezamos como marca la tradición de la ciudad sobre las 12:30. Siempre que tocamos en Valencia empezamos tarde. Pero nos gusta. Sonó muy bien, tocamos muy bien, se notaba el rodaje de los días previos, muy conectados y con las dinámicas muy claras. Acabamos con “Amapola” aunque la enlazamos con “Interludio” para acabar el concierto arriba, como solemos hacer. Nos pidieron bises, volvimos e hicimos del tirón tres temas más. Otra vez bien en Valencia. Vendemos vinilos, charlamos con los amigos y nos retiramos pronto. A la mañana siguiente Unai e Irene nos esperan con una paella riquísima, como siempre. Charlamos un buen rato, sobre San Sebastián, Washington, Jazz y Hardcore, recordando viejos tiempos. Solo nos queda el café y a rodar. Nos despedimos y emprendemos el camino de regreso a nuestra ciudad; Barcelona.