Zaz, sobre el cielo de Madrid

Nos encontramos en la recta final del Festival Madgarden, en su segunda edición, en la que grandes nombres de diversos estilos como el jazz, blues, pop minimalista o instrumental y multitud de estilos más, se han dado cita a lo largo de todo este mes de julio en el Real Jardín Botánico de Alfonso XIII de la Universidad Complutense de Madrid.

La pasada noche del viernes, 24 de julio, era el turno de Zaz y su (tan correctamente) denominado gypsy jazz. Una combinación de estilos donde entran jazz, pop, swing, y la canción francesa más tradicional. Rodeada de músicos excepcionales, la artista dio un concierto memorable; tan memorable como el sold out que colgaba en la taquilla. No se pudo parar de ver a la francesa llena de emoción mientras veía la entrega del público madrileño; lo que pareció toda una garantía para su regreso (ojalá así sea pronto).

Los primeros acordes en piano, seguidos por una trompeta irreverente, introdujeron Les Passants, ante la entrada triunfal de la cantante, cuya sonrisa iluminó el escenario y enamoró a todo aquel que la mirara. Pidiendo que el público le acompañara en los coros, la energía que derrochó pudo hacerse notar en la fuerza con que bailó, saltó y, por entusiasmo que no sea, el micrófono fue testigo de ello; de hecho acabó saliendo disparado hacia el foso cuando la canción estaba dándose por acabada.

La risueña Zaz reanudó el show tras el pequeño incidente, mediante un tema de su anterior disco (Recto Verso, 2013), Comme ci, comme ça. Imparable, inquieta, desbordada, luminosa… Desde luego, el concierto acababa de comenzar, pero ella ya había puesto toda la carne en el asador. En las dos horas de concierto que ofreció la gala no se apreció ni un solo altibajo; ningún tema flaquea en un setlist en el que cada canción encajó como una pieza de puzzle, con lugar para la melancolía, el amor, la esperanza o la nostalgia.

Paris Sera Toujours Paris, con aires de swing, recuerda a los años del Moulin Rouge, del cancán y de los locos años veinte en la metrópolis francesa, en la misma línea de Dans Mon Paris, apropiadas para mover los pies al son de los ritmos que transportan a otra época.

A falta de Pablo Alborán, la francesa interpretó Sous Le Ciel de Paris, otro tema perteneciente a su homenaje a la capital francesa, Paris (2014), un disco con versiones de grandes de la chanson francesa como Edith Piaf (autora de dicho tema) o Maurice Chevalier, así como otras grandes voces que cantaron a la ciudad de la luz como Frank Sinatra o Ella Fitzgerald; con el sentimiento de quien ama a su ciudad como a sí misma.

 

Zaz

 

Con La légende des colibris, la cantante puso el toque de fábula en el concierto; porque las canciones de Zaz son así: un juego, pura diversión; pero sin restarle seriedad, crítica ni madurez. De hecho, a punto de terminar el concierto, se hizo gala de este lado solidario de la cantante, quien se encuentra coordinando un proyecto educativo hacia los niños menos favorecidos, para que así puedan acceder a unos estudios dignos. De hecho, los fondos recaudados por las propias camisetas de merchandising de la artista van destinados a este proyecto (que, por cierto, busca más aliados para poder crecer).

La versión de Charles Aznavour, Oublie Loulou, llenó de colorido los jardines de la Complutense, ante la arrolladora personalidad de una showgirl que dista mucho de ser llamada diva, sea por su cercanía o por la simpatía derrochada por los cuatro costados. Otros temas del segundo LP de Zaz cobraron vida en el concierto, como On Ira o Si, el tema que abre el disco.

Pero siempre hay un retorno a los orígenes, en el caso de Zaz, a su debut homónimo, publicado en 2010, y al que pertenecen Port Coton, La Fee, o la popularísima y coreadísima Je Veux, casi solapada con la preciosista y libre de artificios Eblouie Par La Nuit, uno de los momentos más emocionantes de la noche junto a la versión de Carlos Eleta Almarán, Historia de un Amor. Un mítico bolero que el público supo apreciar como primer bis de la noche.

De vuelta a París, el espíritu de Edith Piaf sigue muy vivo, y no fue para nada honrado en vano. Ante las dudas, no hubo más que escuchar el alma de la grande de la chanson en temas como Dans Ma Rue o La Vie En Rose, que dio por terminada la velada, entre vítores y una emocionada Zaz que no quería abandonar el escenario. Y ojalá no lo hubiera hecho.