We are Standard, himnos del fin del mundo

WE ARE STANDARD

Fecha: 19 de abril de 2012.

Lugar: Sala Joy Eslava (Madrid)

The good ones fue el tema encargado de abrir, por parte de We are Standard, el concierto de celebración del fin del mundo, en el que ya de paso presentaron su nuevo EP: The Great State. Por cuestiones de tiempo no llegamos a ver a Cut Your Hair, pero cuando entramos (cámara doméstica, papel y boli en mano), el público de la sala Joy Eslava de Madrid ya esperaba a los Standard.

 

Desde mi punto de vista, The Great State es una publicación (un disco) de ruptura en la carrera de los de Getxo. Ya he comentado alguna vez que las primeras veces que fui a ver a Standard en concierto (simplemente se llamaban así en aquel entonces) vivíamos un verano muy desenfrenado. La propuesta gustaba, ellos vestían traje blanco y corbata negra y cerraban carteles como el Contempopránea de Alburquerque o el Sonorama de Aranda de Duero (en este último festival, en el interior de una de las naves industriales que se abrían cuando los cabezas de cartel acababan). Como el verano (y en parte también como el joven que entonces habitaba en mi cuerpo), ellos eran gamberros y desenfrenados. Testigo de esto son frases desbordantes de genialidad tipo “nosotros somos vascos, pero de los buenos”. Paradójicamente, si algo eran, desde luego, eran radicales.

 

A la celebración del fin del mundo veníamos a otra cosa (hemos cambiado), y eso es bueno. Llevaban una estética de elegancia trasnochada. El cantante, por su parte, se había convertido en un cruce de estéticas entre las maneras de Jarvis Cocker y Jason Pierce, con algo también de la de Richard Ashcroft, lo que iba muy en la onda de la propuesta.

 

Con un acompañamiento de lujo, con los metales y vientos de las trompetas de la victoria (The Victory Trumpets) y los decorados corales de The Afro Sisters (tres voces muy góspel), los vascos ofrecieron un recital en el que alternaron temas (ya clásicos) de la banda y el aprovechamiento de esta puesta en escena tan apocalíptica. Pero si algo brilló con especial destello, fueron las canciones de The Great State.

 

Tras Other Lips Other Kisses, de su disco We are Standard, como segundo tema de la noche, sonaron (intercaladas con clásicos del grupo) las cinco canciones de su última entrega. A Summer (y su “viejos suban al barco”) le siguieron Let´s Say I´m In Love y Take Your Time.

 

Confieso que The Last Time me hizo recordar, junto a una amiga, todas las cosas que siempre hacemos por última vez, aunque a priori parezca que sean las primeras. Tras ello, el público se volvió medio loco con la muy bailable The First Girl Who Got A Kiss.

 

Después volvieron las chicas góspel (un total de diez personas sobre el escenario de la Joy, un espectáculo) para tocar Love y 07:45 (Bring Me Back Home), hora a la que curiosamente escribo esto. Con esta canción con pinta de single hubo fin de fiesta y confeti desde techo, anfiteatro y escenario, muy The Flaming Lips.

 

Tras ello los bises, inaugurados con Heartbeat. Después llegó mi momento favorito, la versión que siempre hacen de I´m Waiting For My Man de la Velvet Underground; una reinterpretación muy lograda. Permanecía en tensión cuando sonaron los primeros compases de Don´t Let The Children Play Around. Inmediatamente, Lahalmu me dijo: “Iñaki se volvió loco en Bennicassim bailando esta canción”. Juventud, divino tesoro, que no se acabe.

 

We are Standard celebraron el fin del concierto del fin del mundo con On the floor, demostrando así que tras este apocalipsis están mucho más vivos que nunca.

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