Varry Brava, bailar hasta el último suspiro

VARRY BRAVA

Foto: La Gramola de Keith

Fecha: Viernes 24 de febrero de 2012

Lugar: Sala Murray (Valencia)

Hace meses que se acabó el verano, pero a los Varry Brava parece no importarles. Cuando suben al escenario, una extraña mezcla entre frescura y calor invade la sala y sólo queda rendirse a sus canciones. Son directos, van al grano, fuera confusiones, adiós ambigüedad. Pero todo esto no es superficialidad, no nos equivoquemos. Porque aunque no dejan de repetirnos que hacen canciones con el máximo objetivo de pasarlo bien, Varry Brava son más que cuatro hits juntos en un disco de portada amarilla. Algo tan simple y equivocadamente trivial como hacer canciones sobre tías se convierte en todo un reto. Y Varry Brava lo superan con creces. Porque ellos hacen canciones sobre chicas, pero las hacen mejor que nadie, a lo italiano.

Es imposible obviar la marcada y omnipresente influencia de la música italiana de los ochenta en su música. Alma italiana, tanto en el directo como en el disco… porque las pintas que llevan en el escenario son dignas de ver. Alguien dijo una vez que pasan más tiempo vistiéndose que ensayando, pero lo que aquí podemos constatar es que Óscar Ferrer, la voz de Varry Brava, es una de las pocas personas que confiere elegancia al hecho de vestir chaqueta rosa, camisa blanca y pantalones amarillos al mismo tiempo.

Esa influencia italiana está muy presente en el disco que, todo sea dicho, cuenta con la producción del técnico de de Second. Y este hombre en la sombra, el encargado de dar forma a las canciones de Varry Brava, es Raúl De Lara, quién parece haberles dado el último empujón para que se atrevan a arriesgarse tanto en canciones como Templo, que bailan en la cuerda floja de aquello que odiamos y que nos encanta al mismo tiempo pero que, tras varias escuchas, acaban convenciéndonos de eso: que con Varry Brava se baila hasta en la cuerda floja.

Era viernes 24 de Febrero y los Varry presentaban su primer disco en Valencia gracias a la 2º edición de la iniciativa Girando Por Salas, organizada por el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM) y que tiene como objetivo fomentar la música en directo centrándose en los grupos emergentes. Y es que si algo no falta en el panorama musical actual son grupos con ganas de tocar, así que de alguna manera había que dar salida a tanto talento que hay repartido por nuestro país, dando la oportunidad de actuar en diferentes ciudades a grupos como Catpeople, Estereotypo, Havalina, Polock o los murcianos que tenemos entre manos, Varry Brava.

Estábamos la noche del viernes allá a las doce de la noche en Murray, la conocida sala valenciana, y pequeños grupos de gente se iban congregando en la puerta. Hay que destacar la casi inexistente presencia de carteles por Valencia anunciando el concierto, así que difícil enterarse de quiénes venían a la ciudad esa noche si no habías estado muy atento a las redes sociales, parece ser que Girando Por Salas se quedaron cortos en la promoción. Delante de tal panorama esperábamos ser cuatro amigos entre el público, pero al entrar a la sala vimos que estábamos equivocados: había unas 100 personas, que no sé de dónde habrían salido. La gente parecía conocer a Varry Brava por sus contundentes directos en su paso por muchos de los festivales veraniegos. Y con razón, porque estos murcianos antes de sacar este primer disco y llevando solo su EP Ídolo bajo el brazo han dado más de 80 conciertos en dos años que llevan sobre las tablas.

Dentro de la sala se respiraba un aire de tranquilidad propio de momentos antes de que estalle la tormenta. Ésta se desató cuando Varry Brava subieron al escenario y empezaron fuerte con No te conozco, canción que llevábamos escuchando en directo todo el verano como avance del disco que saldría unos meses después. El setlist estaba repleto de los las canciones de Demasié, pero también encontramos algunas del EP Ídolo, como Piérdete, Casualidad y No puedes. Un concierto muy completo y rebosante de temazos. Ahora miro esa hoja de papel que es la lista de canciones escrita con Calibrí en negrita de la que me apropié después del concierto y veo que el sábado en Murray repasaron toda su historia en canciones. También hubo lugar para la versión de Maniquíes de Golpes Bajos, un tema que los Varry Brava han asimilado ya de tal manera que parece salido de sus propios teclados. Después de diez canciones se despedían con No Gires de un público embriagado que les pedía más y tras el clamor que les reclamaba volvieron para el bis con Casualidad, No puedes y, la que no podía faltar de ninguna manera, Radioactivo.

En definitiva, fue una noche redonda. Con Varry Brava en el escenario demostrando ellos solos lo que vale su música. Sin teloneros ni nada, acompañados de sus lentejuelas ochenteras.