Valle eléctrico, valle electrónico

Fecha: 17 de Mayo de 2012

Lugar: Sala Nasti (Madrid)

Foto: Juan Carlos Muñoz

Se bajan las luces. Oscuridad. Las masas se acercan al escenario. Robert Alfons coge el micro. Mirada perdida. Ojos en blanco. Se balancea y salta. Oscila. Mueve el pie del micro que coge entre sus dos manos. Mirada perdida. Se mesa la cabeza. Agarrando fuerte su pelo y echándoselo para atrás. Mirada perdida. A algún lugar de alguna parte. Salta. Para. Se mueve. Oscila.Se agita. Ojos en blanco. Coge el micro. Oscila. Movimiento inconsciente habitual producido por la contracción involuntaria de uno o varios músculos.Oscila. Oscila.Oscila.Mirada perdida. Paso adelante. Salta. paso atrás. Movimiento pendular vibratorio. Suena witch house, o goth. Electrónica oscura bailable. De una fina tristeza. Nihilismo.Sintetizadores y golpes de batería. La gente salta y se agita. El calor asciende en la sala. Esa mítica sala nasti. Esta viviendo uno de esos momentos que se guarda en la retina de los presentes. O en la persistencia retiniana Robert Alfons oscila con su cuerpo pero mantiene un buen tono en la voz.No hay descanso entre canción y canción.Mismo ritual. De cortejo.Como una especie de baile indio. Una ceremonia. Una danza de la lluvia.Mirada perdida. Ojos en blanco. Como en otro mundo. Así comenzó la última esperanza blanca de la nueva electrónica de tonos ochenteros, fondo oscuro pero bailable. Primer concierto de los canadienses Trust por estas tierras, antes de su cita en el Sónar. Acompañado de sintetizadores y batería Trust presentó su primer trabajo “Trst” de forma contundente y ante el fervor de las masas. Una hora sintetizada, sin parones, saltanto y cantando non stop.Éxtasis. Puro. No líquido. El gran nombre de la segunda edición del nuevo y esencial Valle Eléctrico.

Antes Daniel Van Lion en formato dúo presentaron su proyecto ambient, con canciones cantadas y partes más bailables. Un poco lentas las pausas entre canción y canción. Pero bien acompañados por el público en su concierto.

Peakmood, o lo que es lo mismo Coque Yturriaga, ponía la continuación al Valle Eléctrico, con su electrónica experimental, samplers de voces de películas, discursos, teclados y su propia voz. Lo que se traduce en canciones con estructuras más densas que otras, beats acelerados, melodías pop y otras cercanas al baile.

Los más valientes pudieron disfrutas de las sesiones de Templeton y Antonna.