Un nuevo Omega. Fiestas demoscópica. Madrid. Exquirla, Xisco Rojo, Vred y Burofax

NIÑO DE ELCHE

Todo el mundo está esperando a Exquirla. Esperando a que una nueva liturgia, algo que nos guíe cuando todo vaya mal. Un tejado cuando llueva. Algo de calor. El Niño de Elche y Toundra están en un momento mágico de expresión y repercusión. Ese momento en que los astros se juntan y por algo maravilloso el señor Francisco Contreras (El Niño de Elche) pare y amamanta un disco como Voces del extremo y el mundo del indie (¡oh cielos!) decide darle la importancia que tiene a su música; con la inevitable colaboración/sonorización del productor Raúl Pérez (La Mina) y los Pony Bravo, Darío del Moral y Daniel Alonso. Ese momento es el nuevo momento de Exquirla, de darle otra nueva vuelta de tuerca a esto del flamenco fusión y acercarlo a Toundra. Otro grupo en su mejor momento, el que le llevará próximamente a llenar un Palacio de Deportes como el de la Comunidad de Madrid. Una auténtica locura para cualquier grupo patrio y más aún para uno que hace rock instrumental, con sus toques stoner, post-rock, metal. Un grupo que se recorre Europa una y otra vez con su propuesta y que ahora decide acercarse al flamenco. Pero no, no nos equivoquemos, no hay arabescos en las notas, ni palmas, ni cajón. Son Toundra y es El Niño de Elche juntos, pero sin aditivos, manteniendo sus formas y sus propuestas, pero por obra y gracia de sus integrantes casando perfectamente, y dejando a la gente con la boca abierta. Lo primero que puedes llegar a pensar es en el Omega de Morente y Lagartija Nick y no andas desencaminado. El Omega o el Alfa, pero es muy bueno. Una delicia. La nueva aventura conjunta de El Niño de Elche y Toundra es brillante, enorme, una astilla difícil de sacar de tu dedo corazón; que esperamos pronto escuchar en cualquier formato.

Volvamos a empezar, estamos en la fiesta demoscópicas de MondoSonoro. Y a sus lectores. Estamos aquí y vamos a ver a Burofax, Vred, Xisco Rojo y Exquirla, con X sí. Fiesta demoscópica de Madrid en la apreciada sala/Teatro Barceló. Pachá sí.

Primero, Burofax, con X sí. Para entrar en calor. Empezar la fiesta siempre es un poco difícil, la gente entrando, el horario. Pero pop-punk-garagero bailable, construido en base a  guitarra, bajo, batería y voz femenina; con dejes ochenteros, aires nuevaoleros,  lo-fi,  lo consiguieron. Nota: tienen un par de canciones que me encantan, y que debes escuchar aquí.

No conocía a Vred la verdad. Se presentó de negro total-look, sintetizadores, mesa de mezclas y su último disco 1986 debajo del brazo. Toques oscuros un synth pop, para la noche rancia de Madrid. Algo de darkwave para la noche.

Otro con X. Xisco Rojo parece un oopart, una pieza fuera de su época y de su contexto. Una silla y una guitarra, en medio de la sala Pachá. Canción instrumentales para la fiesta.  La música de Xisco Rojo pide intimidad y atención. Quizás no fuese el mejor escenario, por el contexto, por la gente que habla, por el momento. Pero refugiado en en su insondable pelo y en su música, Xisco supo poner el contrapunto adecuado a la situación. Hacer callar a las masas. Sala pequeña y poca luz, para poder sobrecogerse mejor, es lo que pide. Pero está bien. Puedes cerrar los ojos y disfrutar de fingerpickers, sliders e intensidad. Eso sí, la fiesta de la Mondo puede acercarle a otros públicos, a más gente, oídos. Escúchxiscoenlo.

Felicitemos a nuestros compañeros de MondoSonoro, por hacer posible la conjunción de la noche.