Tomavistas (Viernes): TAB y El Columpio Asesino, indiscutibles protagonistas

Este pasado viernes acudimos a la jornada inaugural de la primera edición del Tomavistas, festival de música española que ha empezado fuerte y con buen pie a pesar de la cancelación de uno de los dos fines de semana que inicialmente tenían previstos.

Con una afluencia nula a las 17 horas, llegamos para ver el directo de Cómo Vivir en el Campo, otra de esas bandas que en directo logra todos los factores que en estudio no logran plasmar. Protagonizaron un directo por lo general muy suave y con buen sonido, con una guitarra ligeramente psicodélica que recordaba mucho a las de Real Estate y con una pausa muy tranquila que hizo las delicias de los pocos que pudimos disfrutar de su directo. Mención especial al tema final, que se fue transformando en puro noise psicodélico con una naturalidad y un cierre precisos y fantásticos. Mucho mejor de lo esperado, habrá que darle más vueltas en estudio al trío.

Seguidamente, repetimos escenario para ver a Perro, una de las nuevas apuestas del rock nacional, de lo mejor que ha dado Murcia en mucho tiempo. Entretenidos, con letras divertidísimas que hacen que pases un buen rato a la vez que disfrutas de hits, saben también compensar el uso de la electrónica con el Rock, creando temas que recuerdan a influencias más que potentes pero cantados por unos tipos de Murcia. Viva el Porras, La Reina de Inglaterra te hacen gritar en falsete frases como “Sal de mi casa” o “Mi abuela es la reina de Inglaterra“. Y, por supuesto, de lo mejor fue ver a todos ellos salvo el primer batería intercambiando instrumentos, ya que la polivalencia de todos los miembros de la banda, sumada a lo anteriormente dicho, les convierte en un grupo a tener muy en cuenta.

Tras un descanso, y después de escuchar a los correctísimos Nudozurdo, nos dispusimos a ver a Jack Knife: dos guitarras, un bajo y una batería, cantando en inglés. Además de tener que afrontar un horario que no les favorecía por la inminente llegada de uno de los cabeza de cartel, no lograron hacerse con el público, no ofrecieron algo que hiciese pensar que tengan ese elemento que les hace únicos como sí es así con el resto de bandas españolas que pensamos ver del cartel. Fue un concierto de pop rock con sus altibajos que en ningún momento pretendió ser memorable, de ahí que no lo fuera, aunque esperemos tengan más suerte con sus próximos lanzamientos.

A las 20:40 comenzó uno de los momentos grandes del viernes, cuando Triángulo de Amor Bizarro, tras 10 minutos ajustando detalles, comenzaron su set. Por primera vez vimos bastante gente en el Tomavistas, mucha gente muy entregada, con un buen pogo incluido, ante una de las mejores bandas españolas de los últimos 10 años. Su vertiginoso punk no dio tregua durante 45 minutos compuestos principalmente por canciones de Victoria Mística que no dejaban respirar a guitarrazos, pausas precisas y el carisma de todos los miembros sobre el escenario (grandísimo batería, por cierto). La actuación nos había dejado sin aliento desde el minuto 10, con un toque en los temas por lo general más shoegaze, y cuando anunciaron que sólo les quedaban un par de canciones más, la organización les dijo que NO, y se fueron sin apenas despedirse atacando al festival y dejando a los fans atónitos y al borde de un clímax que no pudieron completar,tan secos y bestiales como su directo rotundo y potente.

Tras la descarga de adrenalina en TAB, llegó el turno de Edredón, un show tranquilo que jugaba con los ritmos progresivos y las guitarras eléctricas muy limpias, dando un sonido de club totalmente logrado que sirvió de relax a un público que bailaba un poco ante la caída del Sol. A pesar de no ser innovadores o potentísimos, tienen un directo convincente y entretenido, que no llenará estadios pero sí clubs, y que destaca dentro de nuestro panorama.

En el escenario Gonzoo no se encontraban los cabezas de cartel, pero sí varias de la apuestas más divertidas y menos clásicas del festival. Allí pudimos escuchar a Fira Fem, que presentaron temas de su trabajo homónimo como Helycopters y para cerrar uno nuevo. Su directo bailable es aún más suave que su sonido en estudio, y si hay una palabra que les caracteriza es que son frescos, recordando por momentos a Delorean, los padres de la electrónica española actual, y en momentos incluso a Caribou. Fueron la relajación y el desenfado perfectos antes de la tensión que siempre generan El Columpio Asesino.

Con más de 20 minutos de retraso salían al escenario El Columpio Asesino, lo más esperado de la jornada con la extensión de arena repleta de gente esperando con ansia que empezasen los duros ritmos de los de Pamplona, y la cosa no se hizo esperar. Primero tocaron de seguido (que no en orden) temas de Ballenas Muertas en San Sebastián, con una sobriedad y una energía admirables. En esta parte del directo hubo pocos momentos álgidos, pero A La Espalda del Mar o Entre Cactus y Azulejos fueron dos momentos en los que el público disfrutó a pesar de no ser el género más desarrollado por la banda. Después comenzaron los temazos de siempre, con más guitarras, y ese rock oscuro que les ha llevado a donde están. Destacable el momento Toro, con todo el público en comunión gritando las estrofas y brincando al ritmo que pautaba el inconmensurable vocalista (y batería a la vez). Además, fue el único directo de la jornada en el que se pudo y se utilizó el humo y los focos con sentido, creando un ambiente de mayor tensión y oscuridad, que coronó merecidamente a otra de las mejores bandas nacionales de lo que va de siglo, a pesar de su tardío salto a la fama.