The Strypes, Varry Brava y The Prodigy: Las bandas brillantes de la primera jornada del SOS 4.8

THE STRYPES

FOTO: SOS 4.8 / Equipo Helmet

En la séptima edición del Festival SOS 4.8, nos podíamos encontrar prácticamente de todo dado el eclecticismo del cartel y así fue.

Con una organización sólida a la hora de acreditar y gestionar las colas, pudimos enseguida acceder al recinto de la Fica, que a primera hora parecía que no iba a estar lleno pero que al final de la noche se nos cayó este efímero pensamiento.

Una de nuestras primeras opciones para ver en el escenario Estrella Levante fueron los valencianos La Habitación Roja. Aunque su último disco La moneda en el aire ha pasado un poco desapercibido debido quizás a una homogeneidad lírica, el directo de Jorge Martí y los suyos es intachable y, de hecho, a pesar del comienzo suave, se fueron intensificando las emociones con La casa del silencio, Si tú te vas y otros temas de antaño. Supieron congeniar con el público más indie que se congregaba a primera hora.

Después de este primer contacto, nos pasamos a los murcianos Varry Brava, que fueron grandes embajadores de su tierra, divirtiéndonos a raudales con sus disparatadas canciones. Calor, Ritual y No gires sonaron junto a algunos nuevos temas, entre ellos, Oui, Oui, Oui, que ya tuvimos oportunidad de oír anteriormente.

Pero, según caía el sol en esta tierra de frutales, Izal y su banda hacían aparición en el escenario Estrella Levante. No podemos negar que esta banda genera expectación allá donde va, y no es para menos porque tienen quizás el volumen de gira más abundante de todas las bandas españolas de cara al verano. Qué bien, Agujeros de gusanos y Magia y Efectos especiales llenaron los recovecos del recinto del festival.

Tras Izal, nos pasamos al sonido envolvente de Dry The River, que supieron trasmitir el espíritu inglés a tierras murcianas pero quizás, y a pesar de la irrefutable calidad del grupo, no encajaban en el contexto del festival. Pero dignamente supieron defender los temas de su álbum Shallow Bed, cerrando épicamente con No Rest.

Una de las bandas más esperadas de la noche aparecería en escena: The Strypes, banda novel proveniente de Irlanda que supo reafirmarse como una de las revelaciones del pasado año 2013. Con tan sólo un álbum en el mercado, Snapshot, brillaron y dieron una lección magistral de talento a pesar de su juventud. ¡Un diez para The Strypes!

Aprovechamos nuestra estancia en el escenario principal para ver a los que pensábamos que eran los cabezas de cartel de la parte más indie del cartel: The Kooks. Los de Brighton, que durante este 2014 presentarán Listen, estuvieron brillantes a nivel ejecutivo ya que el sonido era óptimo, pero estuvieron fríos de cara al público además de dar un concierto tan breve que dejó al SOS sin conciertos durante media hora. Eso sí, pudimos oír en directo Down, una de las canciones que formarán parte del próximo trabajo. Por supuesto que no faltaron himnos como Naive o Junk of the Heart.

Pero la frialdad dejada por The Kooks se nos quedó en el cuerpo al pasarnos al escenario Jagger. Tras una larga espera, salieron los divertidos Rinôçérôse que decidieron, debido a las altas horas, dedicar su repertorio a la vertiente electrónica. Realmente no nos convencieron porque no había directo, sino que era la sensación de estar oyendo música de fondo. Además, como salieron tan tarde, The Prodigy se llevó a los asistentes al concierto acabando más pronto de lo estipulado.

Dimos una oportunidad a The Prodigy y la verdad es que la leyenda está fundamentada. Miles de personas expectantes, cañones de luces por todas partes y Keith Flynt increpando al personal, se consagraron como los cabezas de cartel y líderes de la noche. Fue peculiar recordar temas como Smack My Bitch Up o Firestarter que uno parece que almacena en la memoria…

Podemos decir que la primera jornada del SOS 4.8 fue quizás el adelanto de lo que nos espera hoy, pero tuvo momentos inmensos gracias a la frescura de The Strypes y a unos Varry Brava crecidos y enérgicos. Esperamos que hoy los grupos internacionales vengan a la altura de un gran festival como es el SOS 4.8.