Tercera jornada del Primavera Club

La semana pasada Elton John entrevistaba a Julien Ehrlich de Whitney para el New York Times. En una conversación en la que Elton John manifestaba su admiración por Whitney y su música, Ehrlich explicaba que para ellos lo más importante era tener un buen directo. “Intentamos sonreír en el escenario. Es algo que no todas las bandas indies de 2016 hacen. Muchos creen que parecer sombríos en directo les hace más cool. Hay que mostrar lo que sientes en ese momento, y nosotros no tenemos miedo a hacerlo”. Y precisamente eso es lo que hicieron los de Chicago en la última jornada del Primavera Club: sonreír y hacer sonreír.

Whitney enamoraron al público de la sala Apolo con un concierto impecable y una conexión directa con todos los asistentes. Su sonido fue transparente, con los instrumentos bien definidos y una coordinación  cuidada al máximo detalle. La guitarra de Max Kakacek hizo de hilo conductor de unos temas que transmitieron una sonoridad en la que se entrelazaban el pop y el soul más cálidos. Funcionaron los temas más animados como No Matter Where We Go y los medios tiempos como Polly; con un Julien Ehrlich que sonó afinado con su peculiar soul agudo. Pero sin duda lo que lleva a Whitney a otro nivel es la presencia de la trompeta en todos sus temas. El final del concierto, con el solo de guitarra de Kakacek en No Woman y aquella melodía de trompeta fue uno de los momentos culminantes de esta edición del festival.

Otra de las bandas que deslumbró el domingo fueron Hoops. Los americanos se encargaron de hacer bailar a la [2] de Apolo tras el concierto de Whitney. Su pop guitarrero pronto cuajó entre el público, que disfrutó de lo lindo tanto de la música del cuarteto liderado por Drew Auscherman como del humor que desprendían. Se les vio felices de formar parte de la programación y terminaron el concierto acompañados por unos Whitney eufóricos que tomaron el escenario y se encargaron de los coros. Ambas bandas han girado juntas por Estados Unidos.

El punk-pop chillón y guitarrero de Yumi Yumi Hip Hop abrió la jornada con energía y muchas ganas de animar al personal. Los catalanes dieron paso a uno de los conciertos más sobresalientes de la jornada: Gúdar. El grupo del Baix Llobregat sorprendió con un estilo difícil de clasificar pero con una sonoridad bien elaborada que bailaba entre el pop lo-fi y el rock experimental. Sus letras añadieron emoción y humanismo a un concierto que terminó con una merecida ovación del público.

Porches fueron los encargados de cerrar el festival. Quizás fuese el cansancio acumulado del público, pero los de Aaron Maine no llegaron a electrizar al público como lo hicieron otros nombres del cartel los días anteriores. Su pop electrónico de esencia vaporwave impregnó la sala, pero no fue hasta que tocaron Be Apart que el público pareció animarse y disfrutar del concierto.

En la última jornada del Primavera Club, los que se acercaron al Centre Cultural Albareda pudieron disfrutar del folk/rock de Anna B Savage y del folk intimista de PAVVLA. La joven Paula Jornet demostró ser una de las promesas del panorama nacional con un concierto intimista que tuvo su momento más llamativo cuando interpretó una versión de Do I Wanna Know? de los Arctic Monkeys.

Punto y final para otra edición del Primavera Club que, al igual que en años anteriores, ha aportado al público una lista de artistas a los que seguir sus pasos en el futuro más cercano. Es difícil saber si todos los músicos que han formado parte del cartel seguirán despuntando en sus trayectorias, pero estamos convencidos de que a muchos los volveremos a ver en el futuro. Desde aquí expresamos nuestro deseo de volver a ver pronto a algunos de los artistas sobre los que hemos escrito (ejem, Primavera Sound, ejem).