Steven Munar and The Miracle Band en FUN HOUSE

Steven Munar

Treinta años de carrera lleva el mallorquín Steven Munar a sus espaldas. Desde finales de los ochenta hasta el recién comenzado 2018, el músico ha pasado por distintos estilos, formaciones y álbumes mediante un sonido en constante cambio que, en su forma más folk-rock, llegaba el pasado sábado a la FUN HOUSE madrileña, en el barrio de Chamberí.

La presencia de Munar en Madrid se hacía ya efectiva unas horas antes del concierto, cuando la Cineteca del Matadero proyectaba el documental The Miracle Boy: Steven Munar and The Tea Servants (2016, Nando Caballero), pieza participante en el festival In-Edit barcelonés que mira a la trayectoria del artista desde sus inicios en el rock alternativo, underground, de infusión británica con The Walk, hasta la gira de reencuentro con su grupo de los noventa The Tea Servants en 2016.

Un suculento aperitivo para abrir los paladares de cara al concierto de la noche: la presentación de Violet Koski, último álbum de Munar y esa Miracle Band que le acompaña desde la edición de The Language of Birds en el año 2010. Un concierto breve e íntimo, en que Munar parecía conocer a varios de los asistentes –acercándose a saludar personalmente a varios–, sin duda fans acérrimos del trabajo de este mallorquín con raíces británicas.

Comenzando por temas más suaves como Every Time I Close The Doors, My Old Man o Hear Me Calling You, la tónica pop se vería desafiada por la fuerza rockera de Fuck Your Vanity, cínica reflexión en torno a la muerte. “Fuck your vanity, we’re all gonna die”, rezaba la desgarrada voz de Munar uniéndose al gran bajo de Sergio Mesa, la guitarra eléctrica de Patricia Serrano y las ocasionales palmadas de ambos. Una energía que se transmitiría a Berlín, de su EP de 2015, o ese Break the Rules! del homónimo álbum de 2011.

En semblanza a la carrera del anglo mallorquín y su último álbum, la tónica del concierto fue un constante cambio de registro. Tras aquellas descargas de “frenesí” –en palabras de Serrano al público– volverían los temas pop y costumbristas como Pictures, Postcards and Other Things, canción compuesta en 1998 pero no editada hasta ahora. “Such a sweet song; such a fuckin’ sweet song”, se refería a ella Munar.

De mayor o menor intensidad, estas canciones fueron poco a poco impregnando el ambiente de nostalgia y existencialismo, dejando, ya para el bis, al público con sensaciones a flor de piel, mediante la onírica Beneath the Sea, del anterior álbum de la banda.

Si descubrir el eclecticismo de Violet Koski fue ya un auténtico lujo, Steven Munar triunfó en acercar mediante el directo sus nuevas y acertadas composiciones al público madrileño. Un folk-rock intemporal, de infusión británica y capaz de recordar que, por mucho que el tiempo pase y las modas cambien, Munar seguirá evolucionando y con ello su exquisito gusto para hacer buena música y un mejor directo.