Standstill: cierre de gira en tres actos

Fecha: 21, 22 y 24 de Mayo

Lugar: Círculo de Bellas Artes (Bonaparte Ensemble y Rooom) / Sala Joy (Rock)

Con la satisfacción del trabajo bien hecho, Standstill cerró el jueves su ciclo de tres conciertos en la capital. La tarea, casi titánica: lograr llenar tres salas en una sola semana, en unos tiempos en los que las cosas no están para grandes dispendios. Sin embargo, el miedo a los grandes retos nunca fue una posibilidad para el cuarteto barcelonés. Instalados en esa categoría, casi siempre difusa, de banda de culto, Standstill siempre han tenido muy claro lo que querían hacer con su música.

 

Sólo así se puede explicar que se hayan atrevido a llevar por todos los rincones de España una propuesta tan arriesgada como Rooom, espectáculo, mitad musical, mitad audiovisual, que insufla vida a la historia detrás de Adelante Bonaparte, último disco de la banda. La idea no es nueva, aunque sí revolucionaria para un panorama nacional acostumbrado a los directos festivaleros y sin muchas vueltas. Tampoco lo es para la propia banda, acostumbrada a jugar con los espacios.

 

Si en 1,2,3, su anterior espectáculo, el cuarteto rompía moldes colocándose entre el público, ahora reconstruye su hábitat en el escenario a través de las imágenes, del poder hipnótico de un metraje con el que el público danza entre lo claustrofóbico y lo abstracto. La intención de Enric Montefusco y compañía (contar la historia de Bonaparte) termina quedando en un segundo plano, convirtiendo la escena en un teatro en el que banda y público comparten sensaciones, mientras asisten a la película de ese joven que disfruta entre fuegos artificiales y cosquillas, que revuelve sus recuerdos de niñez en busca de algo a lo que agarrarse, para terminar encerrándose en esa habitación en la que todo es posible. Incluso el amor, que termina llegando en esa balada titulada Cuando ella toca el piano.

 

Entre medias cinco músicos bañados en penumbra que suministran las emociones en forma de melodías crudas, inocentes y, en definitiva, libres de ataduras. Está claro, con Adelante Bonaparte Standstill han conseguido romper con todos los obstáculos que les impedían convertirse en una banda mayúscula. Ahora pueden permitirse el lujo de marcarse un directo en formato sinfónico añadiendo a la mezcla original violines, metales y cualquier cosa que recupere el espíritu más grandilocuente de sus canciones, quizás un poco desdibujado en Rooom. El experimento lleva por nombre Bonaparte Ensemble y sirvió como apertura de las tres noches de Standstill en Madrid.

 

Allí, lo que en Rooom decían los imágenes, recae en el lado de la música que, ahora sí, recibe su tratamiento justo. Tanto que, canciones como 1,2,3 Sol o La mirada de los mil metros, de Vivalaguerra, se suman sin ningún rubor al repertorio. Comprobando de paso que ambos discos (Adelante Bonaparte y Vivaleguerra) son hijos del mismo padre. El primero más áspero y enérgico, el segundo más reposado y melódico. Dos caras de una banda que, después de su paso por Madrid, demuestra ser capaz de transformarse una y otra vez sin perder por ello sus señas de identidad. A estas alturas Standstill pueden hacer lo que les venga en gana. No por nada son el grupo de músicos con más talento de este país.

 

Sin embargo, el fantasma de lo excesivamente conceptual siempre planea sobre ellos. Hay que reconocer que, de un tiempo a esta parte, los directos de la banda se han convertido en todo un reto para el espectador. Quizás por ello decidieron cerrar la semana madrileña con un concierto en un formato más habitual que restituye el contacto cara a cara con el espectador. Un concierto de rock al uso, vaya. Sin embargo, ni por esas el quinteto renuncia a mantener el pulso. Con un setlist más centrado en discos como Standstill o el ya mencionado Vivalaguerra, el grupo abrió con Todos de pie y El Resplandor para abandonar pronto su lado más calmado con El porqué de hablar solo o La mirada de los mil metros.

 

Tampoco se olvidaron de hacer su habitual ejercicio de memoria recuperando composiciones de su primera época en inglés. Si junto a la Bonaparte Ensemble trajeron de vuelta What Truth? en su forma más desnuda, en esta ocasión la elegida fue Let Them Burn, que Montefusco reconoció haber compuesto hace años tras la marcha de uno de los miembros de la banda. Fue el momento nostálgico de una noche que tuvo su tramo álgido con la sucesión de ¿Por qué llamas a estas horas? y 1,2,3 Sol, convertidas ya en clásicos de los fieles de la banda.

 

A partir de aquí Enric fue incapaz de mantener el cansancio a raya. Se le nota al cantante exhausto de una gira que se extiende ya más de dos años. Considerado por muchos como su proyecto más personal, el propio líder de Standstill afirmó hace unos días en una entrevista que ya no se siente identificado con la historia de Bonaparte. Sin duda es momento de tirar hacia delante, buscar nuevos caminos para una banda que, en su última noche en Madrid, se dejó llevar por el baño de masas de la Sala Joy. Aupados por un guitarrista y un batería especialmente inspirados, la formación finalizó su paso por la ciudad cumpliendo con lo previsto, pero mostrando claros síntomas de agotamiento.

 

Poema nº 3 y Cuando dieron paso a Adelante Bonaparte (I), tema central de la banda en sus conciertos y habitual en los bises. Un himno que se encargó de cerrar el círculo. Con él la formación catalana se despide de la capital por un tiempo a la espera de nuevas aventuras. Con el regusto del trabajo bien hecho, aunque con la sensación de que algo bonito se acaba. Después de tener a Standstill girando por España los últimos treinta meses, algunos pensábamos que esta entrega infinita del quinteto hacia su obra nunca iba a tener un final. Ahora, descontando las últimas tres noches en Barcelona, Adelante Bonaparte ya es historia. Historia con mayúsculas.