SÓNAR 2017, EL PASO PREVIO A LAS BODAS DE PLATA

Fuente imagen: Web oficial del Sónar.

 

La cita anual e imprescindible de la electrónica en Barcelona se celebró la semana pasada. No es el único evento potente que contiene esta línea musical en la ciudad condal, pero sí el pionero y el que tiene una vocación clara de agrupar profesionales del sector, y de apostar por corrientes más alternativas.

Como es habitual el calentamiento del festival se realiza el jueves, en el concepto de Sónar de Día. Esa deliciosa mezcla de escenarios indoors y outdoors, que hace que, para una parte del público, sea la parte más atractiva del Sónar.
A destacar las actuaciones de Princess Nokia que provocaron efecto de manera desigual al público, del paroxismo al pasotismo; se esperaba una actitud más constante en energía por parte de Princess; cosa que no sucedió con Arca, personalísima propuesta, entre música y estética y que es imposible que deje indiferente, y es que son este tipo de actuaciones las que hacen del Sónar un lugar interesante para ver artistas que de otra manera sería imposible. Estos son los aciertos en la programación y es la línea que se debe cuidar.
De nuevo en el Village, HVOB en formato live, hicieron una actuación muy disfrutable de electrónica elegante sin estridencias, mientras en el Dome teníamos a RP BOO nos daba la otra cara de la moneda con una sesión demoledora y sin concesiones.
Acabamos, como siempre en el Village con Craig Richards haciendo bailar al respetable y dejándonos a todos con una sonrisa y con ganas del siguiente día.

 

El viernes, con unas temperaturas que presagiaban aluvión de lipotimias, nos vamos al Sónar de día como héroes para disfrutarlo.

En el Village, a destacar la actuación de Roosevelt, la propuesta más pop del festival posiblemente, y que dieron una muestra impecable de música de baile con un bajo de sonido pegajoso y unos teclados y sintes maravillosos. Una delicia fina.
En esta edición no hay que olvidar el escenario XS, novedad de este 2017, para dar cabida a la nueva ola de artistas nacidos en esa marisma de Youtube, Trap y autotune. Ahí Bad Gyal hizo su actuación en un espacio realmente concurrido. Este tipo de artistas, realmente hay que jugar la baza de aceptarlos con sus limitaciones o no; es un tema de puntos de vista, pero es de justicia que en este entorno se les dedique un espacio por la filosofía del festival y al ser una nueva tendencia.
A fuera, en el aire libre… todo lo contrario; Fat Freddy Drop, banda con vientos, totalmente orgánica nos dio la prueba de lo que es llevar la música y el talento en la sangre. Posiblemente la actuación más divertida del festival, entre disfraces y carisma de sus integrantes. Y como siempre, el último Dj de la edición diurna, Damian Lazarus nos dejó con las ganas de continuar la fiesta. Los programadores saben muy bien quién es el que cierra este espacio.

Autobús lanzadera llegando y nos plantamos en la zona más industrial del evento. En ella pudimos disfrutar del directo de Moderat, últimamente omnipresentes en los veranos de Barcelona, quizás demasiado. Seguimos con Soulwax, que nunca fallan, quizás no fue la sesión más acertada pero siempre interesante.
En paralelo y con una sesión implacable, Masters At Work, 6 horas en los platos en el Sonar Car, espacio ataviado con cortinas rojas para hacer desaparecer la sensación de estar en una gran nave. Su sesión era un bucle de ritmo con pocas concesiones al descanso intercalando algunos hits que sonaron de manera tímida como I Like Music de O’Jays, el resto… religión del beat.

Y cerró la noche Nina Kraviz, una de las DJs más de moda de la actualidad que congregó a una notable multitud esperando los rayos de sol.

 

Nos plantamos a sábado. Energías que flaquean al dirigirse a la Plaza España hacia el recinto diurno; poco dura esa flaqueza cuando te encuentras con artistas con una presencia tan abrumadora como Nadia Rose en el escenario, levantando al público desde su primera palabra en el micro. En otros espacios, C. Tangana hacía las delicias de una gran multitud, igual q Bejo en el XS; nuevas tendencias y nuevos artistas. Para los más inquietos, Sohn estaba haciendo también las delicias desde otro vertiente, la veteranía y la creación de paisajes sonoros.
La bajar el calor, el Village se llena para no parar de bailar y coger el tono para lo que nos espera; Keys N Krates y Optimo al final dieron el broche para que el desfile de almas fueran circulando hasta los transfers que nos llevan al Sónar de Noche.

En ese espacio, Cerrone estaba haciendo lo que hacen los grandes artistas en un espacio impersonal como es éste. Hacer olvidar la magnitud del espacio y conseguir convertirlo en una orgía disco, para después tener clarísimo que toca ir a ver a Justice, con un entramado de luces y puesta de escena más que interesante, trabajaron un repertorio seguro pero eficaz; aunque quizás se pediría un poco más de unos de los platos fuertes. Cerrando el festival, otra de las dj’s con más popularidad de estos momentos. The Black Madonna; que nos pillo por sorpresa con una sesión en el Village el año pasado y nos dejó boquiabiertos, e hizo lo propio para el cierre. Quizás no llegó a superar el efecto sorpresa del año pasado, pero igualmente fue un valor seguro.

 

Otra edición del Sónar. Quizás un cartel algo más previsible que en anteriores ediciones y quizás con alguna sensación de deja vu en algunos artistas programados, sobretodo en el campo de los dj. Pero algo nos pica la oreja que algo gordo estan preparando para la siguiente edición, la del 25º aniversario. Ganas de ver que se sacan de la chistera y que hagan un fuerte paso adelante. Creemos que un festival con esta trayectoría bien se merece un cambio estructural de concepto para que su idea no envejezca y dure 25 años más.