Silencios poderosos. Atención Tsunami. El Lado Oscuro de la Broca

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Hay un ángel en la segunda fila y un lado oscuro. Un lado que no se ve debido, sobre todo al gradiente gravitatorio y al delineador negro de sus ojos. Las dos cosas influyen, nunca sabremos que es los que influye más. No lo plantearemos. Hay silencio en la retaguardia, una retaguardia interna, la de la voz interior que te susurra que has coincidido con el ángel de la segunda fila, en al menos 3 ciudades distintas y un numero considerable de eventos musicales. Sin llegar nunca a compartir una sola palabra. La importancia de la retaguardia en la segunda guerra mundial. Las construcciones alienígenas en el lado oscuro de la luna. Son otras cuestiones que comenta mi voz interior. No le haremos caso, todavía.

La remodelada sala Moby Dick acoge la presentación de los nuevos trabajos de Atención Tsunami y El lado Oscuro de la Broca, dos obras que sin duda estarán entre lo mejor del año de la cosecha nacional. Para quien le gusten las listas. Hay partido o derbi madrileño en el campo más alejado a la celebración del evento. Pero la sala se está animando. Esperamos. A que todos entren. Nos juntemos y miremos hacia arriba.

El lado oscuro ocupa más o menos un 41% del todo. Esa parte es lo que no podemos percibir. Y ese tanto por cien es poderoso o Poderosa. El disco y ella. Hay un 41 % “de” El Lado Oscuro de la Broca que no habíamos podido percibir y que en Poderosa brilla con luz propia. Los zamoranos estrenan disco, grabado-producido con Carlos Hernández Nombela (lo conocerás de trabajos como: Los Planetas, Triángulo de Amor Bizarro, Sexy Nadie, Chucho…). Lo hacen después de compartir, como avance: Cartas al apóstol https://open.spotify.com/album/6LvdEU0onZBYyXbPraHdzG y Frenética
https://open.spotify.com/track/2dNACHqfQGG81VUywxEOHk, dos auténticas píldoras contagiosas que presagiaban el contenido del disco.

Los zamoranos son los que abren el concierto de ida y vuelta con los madrileños y enseñan Poderosa (El Genio Equivocado, 2016) tal cual, en formato dos guitarras, bajo, batería y sintetizador. Shoegaze, ruido, capas, ritmo intenso, cencerros, letras… Sonido infeccioso que empuja a los pies con “ritmos manidos” y repetitivos, el “viaje es oscuro” se menta al diablo, a las flores, hay un “romero que se inmola en mitad de la pradera”. Citemos: “Tras os montes” y “Ardimento” como otras preferidas.

No hablaremos más de voces interiores. Pausa. Copa o Cerveza. Me gusta la remodelación. De la sala. Y de las cosas, en general. Atención Tsunami se sube al escenario. Varios sintetizadores, tres guitarras, bajo, batería. Habría que reconocer que el directo es mejor que cualquier disco. Puedes cerrar los ojos y dejar que tu cerebro haga “el puto click y no hacer pie”. Pasan de Que le corten la cabeza a Silencio en la retaguardia, su nuevo trabajo que sale con su sello Records del Mundo, grabado en La Mina con Raúl Pérez y masterizado por Manuel Cabezalí (Havalina). Y habría que reconocer ha sido una pena que no pudiesen hacer girar más Que le corten la cabeza. En Silencio en la retaguardia, se quitan prejuicios literarios y sonoros. Se dejan llevar. De la simpleza del pop, a ritmos math, kraut, post-rock, art-rock en la misma canción. Se dejan llevar a ritmos más electrónicos, al synth pop, de la fiesta-baile a la oscura ansiedad. Suenan muy bien. Siempre tienen más de una lectura. Más de una escucha. Una vuelta de hoja. Un corte en la mano de la vuelta de la hoja. De la “delicadeza a la rudeza”, como la vida misma. Intensidad, notas de agradecimiento, la sala llena, la gente bailando, descenso de los escenarios, ascenso de otros ( de algunos integrantes de Autumn Comets), desbordamiento, pogo, ruido, baile. Atención Tsunami demuestran con su tercer largo (después de ser Health Control, después de otros proyectos Incendios, Paracaídas) que saben lo que hacen y es una jodida delicia escucharlo.