Siguiendo los pasos del Madrid Radical.

EL ÚLTIMO VECINO
EL ÚLTIMO VECINO

FOTOPaula Fernández coloreadas por Gerard Alegre

Ha nacido una estrella. El disco perfecto. La canción perfecta. El Último Vecino no suena a ochentas. Son los ochentas. Los jodidos ochentas están aquí. Y tú aunque lo odies te gusta. Son los ochentas, esos  80´s ideados/creados/idealizados dentro de la intrahistoria de este país.

El Último Vecino es lo que hubieran sido si el esplendor refulgiese en el cielo con tonos irisados en los jodidos 80´s y todos fuésemos mejores personas. Borja Prieto es un puto genio. Canadá acierta siempre. El Último Vecino es una máquina del tiempo. Es lo que vas a escuchar a partir de ahora la última estrella nacida. Gran concierto. Gran sonido. Gran seguridad. Actitud. Estética. Ética. Es Golpes Bajos. Es Extraperlo. Es Niño Gusano. Es Miguel Bosé. “Nulla aesthetica sine ethica”.

Lo más destacado más allá de la música, de las letras, de la voz, de todo lo que envuelve al grupo, de las cintas de cassette en las que graban sus discos, de sus camisas de flores arquesianas, es que Gerard Alegre Dòria es real.  No es un producto precocinado. Es así. Especial. Maravilla.

Gerard sitúa sus ojos fijos en el horizonte. Iluminados. Desorbitados. Lejanos. Baila, con movimientos que tú siempre has querido hacer pero nunca te has atrevido. Glam y sintetizadores. Camisas abotonadas. El tecno ha vuelto. Canciones redondas. Un toque surrealista. Íntimo. Inseguro. Misterioso. Bailable. Adorable. Y que engancha, desde la primera escucha. Con estos vecinos duermo bastante. Gerard baila. Y juega con su voz. Todos bailan. Hace calor. El sonido de la sala es muy bueno. Camisas desabotonadas. Antes siempre esperaba tu risa cansada. Muy cerca de mi hay quien me sigue, no sé si me puedo fiar. Una boda, en el bosque. No me acostumbro a vivir sin mis zapatos. Mis padres, mis zapatos, no me acostumbro a vivir sin mis zapatos. Chica volcánica. Hacemos las mismas cosas de siempre, pronto haremos más, haremos más. A ti te asustan otras cosas. Poesía contemporánea

Madrid Radical se marcó un gran acierto con los dos conciertos del fin de semana, ya que la contraposición de El Último Vecino con El Pardo funcionó exquisitamente. El Pardo ofreció un gran concierto, en la que sorprendió su spoken punk word, ironía, mala ostia y buena instrumentación buena línea de bajo y guitarras distorsionadas. Está pinchando Steve Aoki y me cuesta respirar. ¡Quiero tiempo de calidad¡, pisos vacíos a nombre del obispo… 

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