Siempre nos quedará Sidonie

Casi 20 años llevan ya Sidonie en esto de la música, pero no se cansan, por suerte para todos. Mucho ha pasado ya de aquel primer álbum, Dragonfly, en el que Marc, Axel y Jes salían con pantalones anchos, al más puro estilo de Los Chichos. Digno de ver. Han evolucionado, dado bandazos e incluso tenido crisis, pero el arte que llevan por dentro les ha hecho aguantar disco tras disco. Sidonie son un clásico ya de nuestra música, se lo pasan bien y parecen simpáticos. Si tienes la oportunidad de hablar alguna vez con ellos o de conocerlos, no te arrepentirás, derrochan amor.

Este año llegaba su último trabajo, El peor grupo del mundo, un homenaje al pop español. Bajo mi punto de vista, este disco es un joyero. Un joyero que guarda grandes reliquias dentro, especialmente canciones como Siglo XX o mi amada Los coches aún no vuelan. Este último trabajo les ha embarcado en una nueva gira de presentación, gira que han empalmado con su presencia en los festivales de este verano. El disco salía el 30 de septiembre, y esa misma semana se echaron a la carretera, pero no ha sido hasta los días 15 y 16 de diciembre cuando hemos podido disfruta de ellos. Lo hemos hecho en la Sala But, y todavía sonrío al acordarme de anoche, espero poder contener la emoción.

Con el típico retraso que todas las estrellas de la música se pueden permitir, aparecían en el escenario Axel, Marc y Jes, acompañados por el guitarrista Víctor Valiente y el teclista Edu Martínez, al ritmo del temazo Loser de Beck. Todos empuñaron una pandereta, y tras realizar una especie de ritual con ellas rodeando la batería, arrancaban el espectáculo con Os queremos, canción del último disco que servía para calentar motores. Siguieron con clásicos como Nuestro baile del viernes, Costa Azul o Sierra y Canadá.

El cisma del concierto llegaba cuando desaparecían todos del escenario y dejaban solo a Marc con una tambura eléctrica, que es un instrumento indio, y se dedicaba a regalarnos el momento más bonito que vivimos en la noche, y para mí uno de los más emocionantes que recuerdo en un directo. Interpretaba Los coches aún no vuelan con los coros del público, se me ponen los pelos de punta mientras escribo esto, impresionante.

A partir de aquí, todo fue para arriba con Por ti y la anécdota de la noche, que se la llevó la canción que cierra el último disco, No sé dibujar un perro. Apareció en escena el pipa del grupo con carteles enormes con la letra de la canción, a modo de karaoke. Siguieron con la canción homónima al disco, El peor grupo del mundo. El show continuaba con, entre otros, En mi garganta, un solo de batería de Axel y Un día más en la vida. Los últimos petardazos del concierto fueron Carreteras Infinitas, Un día de mierda y el ya típico paseo de Marc a hombros del pipa entre el público, El Incendio y Estáis aquí. Y menos mal que estábamos allí.

Estos chicos nunca decepcionan y, no sé vosotras y vosotros, pero yo siempre que pueda me daré el gustazo de ver a Sidonie en directo. Marc, Jes y Axel, ¡un abrazo, guapos!